Al hacer una comparación entre el 2020 y el 2021, se puede constatar que se ha registrado un incremento del 25% en el número de muertes en contra mujeres, con esto se confirma que, a pesar de ser mayoría en la población, enfrentan discriminación, marginación y exclusión, además de ser el grupo social con mayor vulnerabilidad.

Guatemala es un país, en el que ser mujer es más difícil que ser hombre, en la calle son agredidas verbalmente, no se les respeta y sufren acoso por cualquier persona, sin que haya ningún tipo de sanción contra los responsables. El acoso sexual está presente en la vida diaria de cada mujer, debiendo enfrentar este fenómeno criminal en todos los establecimientos educativos desde la primaria hasta la educación superior, la vida diaria y sobre todo en el trabajo.

El Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) presentó un informe sobre violencia contra la mujer, en el que se da a conocer que durante 14 años las autoridades han recibido 172 mil denuncias, entre las que se encuentran los delitos de acoso sexual, agresión física, violencia psicológica, amenazas, intimidaciones, desapariciones y muerte.

 

EL SUBREGISTRO

Esta cifra podría constituir tan solo un tercio del total de casos que se producen en la realidad, debido a que dos tercios de las víctimas prefieren soportar los abusos sin ir a presentar ninguna denuncia, esto se debe a que existe dependencia económica y emocional hacia el agresor, que frecuentemente es integrante de la familia.

Dentro del total de esas denuncias, se encuentran mas de 20 mil casos de mujeres que han sido desaparecidas durante el mismo periodo de tiempo, estas mujeres podrían ser víctimas de trata con motivos de tráfico sexual o de trabajo al convertir a adolescentes en algún tipo de esclavas que son llevadas a las áreas urbanas dentro de Guatemala y que son obligadas a laborar jornadas de hasta 20 horas diarias.

El Día de la NO Violencia Contra la Mujer debiera constituir un llamado a las autoridades para que inicien acciones legales y sociales que permitan la erradicación de este flagelo que tanto daño causa a la sociedad.

Fotografías de Edwin Bercián