FOTOGRAFÍA DE ESTEBAN BIBA

Las vacunas compradas a Rusia fueron parte de oscuros contratos con funcionarios del gobierno de ese país, no es de extrañar que simultáneamente con la adquisición de millones de dosis de estos inmunizantes se intentó realizar el contrato minero y portuario en el que se vieron involucrados ciudadanos de esa misma potencia militar y económica.

Es extraño el vínculo que existe entre funcionarios del gobierno guatemaltecos y Rusia. Debido a la opacidad de los contratos nunca ha sido posible entender que motivó a funcionarios del ministerio de Salud a comprar y continuar comprando vacunas Sputnik V, esto a pesar del atraso que se produjo durante casi todo 2021 y que colocó a Guatemala como uno de los países con mayor rezago en el proceso de vacunación de la población.

Las vacunas llegaron con retraso de casi un año, la mayoría a punto de vencer, de tal manera que era imposible suministrarlas a la población. Ahora es fácil y cómodo responsabilizar a los guatemaltecos sobre esta compra poco transparente, se dice que la población no tiene interés en vacunarse. Lo que mas sorprende es que nuevamente se ha señalado que existe interés en continuar adquiriendo vacunas Sputnik V, Guatemala podría ser uno de los pocos países, posiblemente el único que continúa adquiriéndolas.

Como muestra de que la población si busca la vacuna se señala que, casi seis millones de personas cuentan con dos dosis y casi dos millones con tres dosis. Quienes están pendientes de ser vacunados son los niños y niñas de menos de 12 años. Cuando se inicie este proceso es seguro que el número de personas con las tres dosis se incrementará significativamente y los picos de contagios como el que se vive en la actualidad tenderán al descenso.

La enfermera Magdalena Guevara, de 46 años, se convirtió en la primera guatemalteca en recibir una vacuna contra el Covid-19 (Moderna) en febrero de 2021. Fotografía de Esteban Biba

La población sí busca la vacuna, pero busca vacunas que sean adquiridas transparentemente, al precio real y no sobrevaloradas como ocurrió con las vacunas rusas que se están venciendo y Guatemala perdiendo cantidades elevadas de dinero. La semana pasada se tiraron a la basura más de un millón de vacunas con una pérdida de 85 millones de quetzales, cada una con un precio arriba de los US$10.00, cuando el precio en el mercado es de tan solo unos centavos de dólar.

En el futuro debe priorizarse vacunas que sean efectivas, que se compren de manera transparente y que no estén a punto de vencer.