Está demostrado que la vacuna previene en alto porcentaje el contagio, además de garantizar que en caso una persona vacunada sufra de una infección de la enfermedad del COVID-19, exista mayor garantía de curarse luego del tratamiento adecuado con la atención médica correspondiente.

Se debe reconocer que luego de un lento arranque en la inmunización, que vino de la mano del incremento en el número de casos y en la cantidad de personas que perdieron la vida, la situación tuvo un cambio profundo en la actualidad, debido a que se intensificó la inmunización y con ello se ha beneficiado a más de dos millones de personas con el esquema de vacunación completo, en tanto que al menos cuatro millones más cuentan con una de las partes de la vacuna y con ello, empieza a reducirse el número de contagios, aunque todavía el número de fallecidos se encuentra en alza, existe la esperanza que esta cifra empiece a descender ahora que la mayor parte de la población cuente con la inoculación.

La población debe entender, que acudir a los centros de vacunación a recibir cualquiera de las vacunas existentes es una responsabilidad social, que además de ayudar a quien sea vacunado, contribuye a que la propagación de la enfermedad empiece a ser controlada.

En la actualidad se abre la posibilidad para que adolescentes que tienen mas de 12 años puedan recibir sus dosis de vacuna, con ello se ampliará el beneficio a casi el 80% de la población, pero todavía hay algunos aspectos que tienen que ser resueltos por parte de las autoridades.

Fotografía de Danilo Ramírez

Para empezar, al ingresar al portal de inscripción electrónica, están pidiendo que se coloque el número del Código Único de Identificación (CUI), muchos menores de edad no cuentan con ese dato, por lo que podría suscitarse algún tipo de inconveniente o que las instalaciones del RENAP sean las que se saturen, con el consiguiente peligro de incremento en los contagios.

Ese detalle podría ser resuelto fácilmente por parte del ministerio de Salud, para evitar que el inconveniente y el gasto recaiga sobre la población. El papel del Estado debe ser precisamente el facilitar este tipo de trámites, de esa manera se puede acelerar el proceso de vacunación.

El siguiente paso debiera ser que equipos de profesionales se acerquen a las comunidades mas aisladas a vacunar a quienes no cuentan con medios para trasladarse a los centros ya establecidos.