Frank era un joven bien intencionado, comprometido con el país y la transparencia, se dedicó a aportar a la construcción del país desde la lucha contra la corrupción y el trabajo en favor de los derechos humanos, frecuentemente realizó denuncias importantes haciendo uso de las redes sociales y de otros medios que estuvieron a su alcance.

El viernes 9 de julio fue brutalmente asesinado cuando se encontraba departiendo en una discoteca de la zona 6 capitalina, su muerte ha generado indignación en todos los círculos y espacios de la población guatemalteca, porque se trata de un crimen que podría ser catalogado como de odio, al parecer la causa podría encontrarse en las criticas que Frank realizó frecuentemente contra altos funcionarios del actual gobierno.

Su trabajo se centró en la defensa de los agentes de la Policía Nacional Civil, en los señalamientos de corrupción en el Ministerio de Gobernación y en la Dirección General del Sistema Penitenciario, especialmente de algunos centros carcelarios en los que se producen abusos contra los detenidos.

Señaló reiteradamente el incremento de la talacha, que se ha convertido en uno de los mecanismos de extorsión interna de las cárceles contra quienes ingresan y a quienes se les cobra por un espacio para dormir, alimentos y cualquier otra necesidad que tengan.

No conté con el privilegio de conocer a Frank, pero enterarme que había perdido la vida de una forma tan violenta me ha impactado, porque considero que una persona no puede ser víctima de una acción tan vil como el que atenten contra su vida, por el solo hecho de haber ejercido su derecho ciudadano de velar porque las cosas funcionen bien.

Luego del repudio generalizado, de las dudas que se han sembrado las autoridades del Ministerio Público y del Ministerio de Gobernación tienen en sus manos la oportunidad de aclarar lo que realmente sucedió, de lo contrario la sospecha señalará a quienes él denunció en las investigaciones que realizó.

Es importante confiar en que no ocurrirá lo que hemos visto en el pasado, que en lugar de investigar el crimen se centren en la víctima y su vida, porque lo cómodo es criminalizar a quien perdió que la vida, especialmente porque no está para defenderse.

Manifestantes expresaron su descontento durante las protestas del sábado 10 de julio en la Plaza de la Constitución. Fotografías de Edgar Tuy