No solamente nos estafa el gobierno con obras mediocres o inexistentes como los supuestos hospitales nacionales que Giammattei ofreció construir en varios departamentos, poniendo como encargado a su amigo Hugo Monroy, ex ministro de Salud Pública que pasó con más pena que gloria por el ministerio de Salud y se prestó a la corrupción.

A nivel internacional, existen redes de crimen organizado estafando por diversos medios, especialmente por redes sociales. Han caído en la trampa grandes empresarios, ejecutivos, funcionarios y personas comunes que por ingenuidad son víctimas de estos sociópatas. La estafa es un crimen que se denuncia poco, debido a que se asocia con la vergüenza de pasar por tonto o un tanto codicioso.

No me extenderé sobre el tema del “phishing” que es un tipo de estafa por medio de correo electrónico en la que dirigen a la posible presa para que vaya a una página falsa e ingrese datos que permiten el acceso a cuentas bancarias o tarjetas con las que realizan el desfalco. Los mensajes de texto por Whatsapp se han vuelto muy comunes y van desde premios inexistentes hasta amigos o familiares en el extranjero que requieren ayuda, induciendo a la víctima para que haga transferencias monetarias. Pese a ser métodos de estafa muy conocidos, aún hay miles de víctimas diarias y es por eso que lo siguen haciendo.

 

Este año, personas a mi alrededor han estado a punto de ser estafadas por métodos que ya podrían representar una figura delictiva. La realizan personas que antes gozaron de cierto prestigio social pero que por alguna razón se encuentran atrapadas entre las deudas, pensiones familiares o negocios que salieron mal. En uno de los casos, un abogado de cierto prestigio se ofreció para realizar varias gestiones en el Registro Mercantil. Al cabo de varias semanas, pidió dinero para gastos de registro, pago de impuestos y pago de trámites, sin embargo, se pudo constatar que nunca ingresó los documentos para ser gestionados. Constantemente daba excusas falsas como que estaba de viaje, que recién había bajado de un avión, que le robaron los papeles o cualquier otro pretexto para no proporcionar datos acerca de los trámites solicitados. Luego de más de cuatro meses sin resultados, era obvio que el abogado solo estaba “jineteando” el dinero y cuando se le pidió la devolución no tuvo más remedio que reembolsar lo recibido. Las mentiras van dejando huellas en chats, grabaciones y documentos. Algunas personas se resignan y dan por perdido el dinero; otras no son tan dóciles y exigen su dinero por lo que el estafador procede a estafar a otra persona para poder pagar un intento de estafa anterior o en proceso. Generalmente, estos estos estafadores no paran, hasta que se encuentran con la víctima equivocada.

Hace unos años supe de un conocido que se había vuelto estafador. Para encontrar presas fáciles se mantiene en cafeterías, restaurantes o clubes frecuentados por personas de altos ingresos. A continuación, hace uso de cierto encanto, cuenta que le fue mal en los negocios pero que ya se está recuperando, apela a la buena fe de personas que lo conocieron cuando su familia era pudiente. El estafador pide dinero anticipado para traer repuestos de tractores y autos, o pide dinero para pagar el flete, los gastos aduaneros y cosas similares. Los cheques deben ser negociables porque dice que perdió su DPI y no puede cambiarlos. Incluso, las transferencias las pide a cuentas de su mamá y hermana con el mismo pretexto.

A los pocos días comienzan las excusas de diversa índole. Pueden ser atrasos en aduanas o que el transporte tuvo problemas, en fin, cualquier excusa será usada para atrasar la supuesta estrega del bien que fue adquirido. Al final, no habrá carro, ni repuesto ni nada. Si ha sido precavido y guardó los chats, recibos, números de cuenta a donde depositó y cualquier información que pueda ser útil para poner una denuncia o postear el caso en redes sociales, tal vez el individuo consiga otra víctima a tiempo para pagarle el dinero que le adelantó. Mientras tanto, una nueva víctima llevará la cruz de tratar con este individuo que no tienen el menor empacho en apropiarse de lo ajeno.

Toda estafa tiene un componente común para desenmascarar al criminal. El momento preciso en que piden el dinero. Tenga por seguro que usted está siendo víctima de una estafa si la persona no tiene dirección fija u oficina en dónde localizarle; si le piden dinero anticipado para gastos o cualquier pretexto y no le dan un recibo original por el abono. Si el negocio parece ser demasiado bueno para ser verdad. Si le ofrecen premios y hay que pagar impuestos sin que le hayan mostrado el supuesto premio.

En fin, hay muchas maneras de detectar a un estafador, pero la mayoría de veces estamos muy ocupados en nuestros asuntos y no nos percatamos de situaciones que nos ponen en riesgo de caer en manos de estos sociópatas. No confíe en nadie, mucho menos en personas cercanas, familiares, amigos de sus amigos o gente que dejó de ver y ahora se aparecen en su vida solo para ver si le sacan algo.