El 21 de junio de 1980, a eso de las 3 de la tarde, fuerzas del Estado de Guatemala acordonaron un área de aproximadamente tres cuadras a la redonda, alrededor de la sede de la Central Nacional de Trabajadores -CNT-, ubicada en la 9a avenida, entre 4a y 5a calles, zona 1 de la ciudad de Guatemala. El objetivo era capturar a la dirigencia de la mayor central sindical del país, quienes se encontraban reunidos en el lugar.

Como parte de la estrategia contrainsurgente, el Estado, al servicio de los sectores del poder económico, buscaba aniquilar a todos aquellos grupos que lucharan en contra de la desigualdad y la pobreza o se opusieran de cualquier manera el estado de cosas prevaleciente. Eran  los tiempos del gobierno militar del general Fernando Romeo Lucas García.

Las fuerzas del terror tumbaron la puerta de la sede con uno de los vehículos en que se movilizaban y sacaron, con lujo de fuerza, a 27 personas. Sobrevivieron dos personas, uno logró saltar a la casa vecina y otra que se escondió en una canaleta del techo. Dicen que los metieron a golpes en la parte trasera de los Jeeps, uno sobre otro, apretados, al punto de no poderse mover. Dos meses más tarde, el 24 de agosto, un grupo de 17 sindicalistas que se encontraban reunidos en la finca Emaús, ubicada en Palín, Escuintla, corrió la misma suerte. Tanto la desaparición de la dirigencia de la CNT, como el secuestro de los sindicalistas reunidos en Emaús, constituyen hechos clave para comprender la desarticulación del movimiento sindical y su estado actual. A la fecha, se desconoce acerca del paradero de estas 44 personas y de miles de personas más, desaparecidas por las fuerzas del Estado, en el marco de la represión contrainsurgente.

Fotografía de Sandra Cuffe

 

LA DESAPARICIÓN FORZADA ES UN DELITO

Un delito permanente, que provoca daño irreparable, en nuestro país fue una práctica constante durante la década de los ochenta. En la actualidad, familiares, amigos y excompañeros de sindicalistas de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), recuerdan y exigen al Estado reconocer que fueron secuestrados y desaparecidos.

Fotografía de Jean-Marie Simon

 

Con información de Prensa Comunitaria y el lic. Maldonilas.