Por razones de espacio trataré en otras entregas esta especie de novela sobre dos asuntos que están haciendo noticia, se trata de la visita de unos empresarios rusos para realizar un negocio hediondo, y también lo de la alfombra. Ambas cuestiones son afines, pero los ajustaré individualmente.

Gracias a los medios de comunicación social y a las redes sociales, las porquerías que realizan los funcionarios salen a luz, y aunque las quieran ocultar, es demasiado tarde.

El negocio en la portuaria del Atlántico proyecta entregar 150 mil metros cuadrados a empresarios rusos a US$0.05 el metro cuadrado, o sea otorgar ridículamente en US$3millones, cuando la tarifa establecida de Santo Tomás de Castilla es de US$4.50 el metro cuadro, lo que equivaldría a US$240 millones por un tiempo de 30 años.

Para realizar esta porquería de negociación, los rusos estuvieron de visita en Guatemala por siete días, siendo atendidos a cuerpo de rey, y claro a costillas nuestras, porque estos infelices funcionarios así se aprovechan con nuestros impuestos.

En el Aeropuerto La Aurora esperaba una flotilla de limosinas para llevar a los rusos a un hotel de los más lujosos, y en las que se transportaron a diferentes lugares del país, acompañados de una ambulancia.

La primera reunión se realizó en el lujoso restaurante El Parisino, entre los funcionarios que estuvieron son el alcalde capitalino, Ricardo Quiñonez, el concejal 1º., un grupo numeroso de empresarios (todavía se desconoce quiénes fueron, pero se sabrá) y el coordinador de la reunión, fue el ministro de Economía, Antonio Malouf.

Al día siguiente viajaron en helicóptero a San Antonio Palopó, y la visita fue coordinada por el excandidato presidencial y coordinador adjunto de PRONACOM, Isaac Farchi, quien está vinculado a las negociaciones. Continuará…

 

Este artículo fue publicado originalmente en Nuestro Diario.