SIN TAPUJOS

 

 

    Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de burla.

Demócrito

Los guatemaltecos nos encontramos ante un dilema; por un lado está Giammattei, quien se ha distinguido por ser un gran embustero, y tiene el descaro de aseverar a los cuatro vientos que ha manejado en la mejor forma posible la pandemia, pero no ha dicho nada sobre que somos los más atrasados en la vacunación. ¿Dónde están las vacunas y el dinero que se dio?

También ha dicho que no existe un solo caso de corrupción que se haya descubierto en su contra o en alguno de sus funcionarios. Definitivamente que no, porque la secretaría contra la corrupción que creó es una dependencia dedicada a tapar todos los clavos, pues quien la dirige es un empleado achichincle, que para eso está, para protegerlo y ocultar los actos inmundos de su gabinete.

Por el otro lado, tenemos al temeroso vicepresidente Guillermo Castillo, quien se ha escudado con el pretexto de que no lo toman en cuenta, aunque suena muy pueril para alguien que está en las mismas condiciones del gobernante, porque también fue electo.

En una reciente reunión que sostuvo con periodistas, confesó que hay reuniones de gobierno a las que Alejandro Giammattei no lo invita, como sucedió con la visita de Kamala Harris su homóloga. Considero que cometió un gran error al no asistir al Aeropuerto a recibirla, aunque no hubiera sido invitado, porque a él como vicepresidente le correspondía darle la bienvenida. Tampoco hizo el intento de reunirse con ella.

Como ciudadano, les ordeno a Giammattei, que ya no siga mintiendo y contemplando la corrupción, y a Castillo, que asuma su cargo con más ímpetu, porque no es dependiente de Giammattei, ambos fueron elegidos en la misma planilla, y si quiere que la población lo respalde y respete, tiene que posesionarse en el mandato conferido.

*Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa de Nuestro Diario el sábado 3 de julio de 2021.