¿DE DÓNDE PROVENDRÁN LOS INGENIEROS Y DOCTORES DE LA PRÓXIMA GENERACIÓN?

Después del susto de la ficticia “cuarta ola” vemos las calles de nuestro país con la vida básicamente de vuelta a la normalidad. Trafico insoportable, negocios y tiendas operando con regularidad y en general las personas de vuelta a la cotidianidad. Excepto las escuelas, abandonadas y cerradas a piedra y lodo, silencio sepulcral. Eso sí, nos enteramos que después de 2 años de no trabajar los maestros recibirán otro aumento, sí, además del de 2020 que tampoco trabajaron.

Y los cientos de miles de estudiantes que no solo no estudian, sino además retroceden en sus habilidades cada día que el sistema continúa cerrado, vedándoles el derecho fundamental a la educación y a un futuro. Bajo arresto domiciliario hemos tenido a nuestros niños ya durante suficiente tiempo. ¡Basta!

Es simplemente inexplicable e inexcusable que nosotros los adultos hayamos retomado nuestra vida y los niños no. Los adultos podemos irnos a tomar una cerveza y los niños no pueden regresar a la escuela ni hacer su vida normal, construyendo un futuro. ¡Vaya contradicción!

 

¿CUÁLES SON NUESTRAS PRIORIDADES?

Después de 18 meses sin poner un pie en las aulas, cabe preguntar qué han hecho nuestros niños, y la respuesta no es buena. Si creemos que se quedaron en casa jugando videojuegos estamos equivocados. Los niños menos afortunados están trabajando ante la severidad de la crisis económica y después de probar el sabor del dinero propio no esperemos que retornen a clases. Ya antes de la pandemia 1 de cada 6 niños trabajaba, no quiero ni pensar en la cifra actual. Los más pudientes no quisiera pensar que se han perdido en un mundo virtual del que tampoco piensan regresar.

Fotografía de Simone Dalmasso

 

¿DE DÓNDE VAMOS A SACAR JÓVENES QUE QUIERAN DAR EL EJEMPLO?

Discriminación cruel de nuestra población más importante y vulnerable. Se priorizó a los maestros dotándolos de una vacuna de superior calidad y se les permitió turnos especiales, con el supuesto fin de reabrir las escuelas. Al día de hoy el 95% de maestros ya están vacunados. Y ya la inmunización de los mayores de 12 años dio inicio. Entonces ¿Por qué mantener a los niños enjaulados? Si de todas formas los menores de 12 años, que serían todos aquellos abajo del sexto de primaria, no serán vacunados en el futuro cercano, no hay excusa para mantener las escuelas cerradas.

 

¿CÓMO LES EXPLICAREMOS A NUESTROS HIJOS QUE LES PROHIBIMOS EDUCARSE?

Una escolaridad de por si precaria y de pobre calidad la redujimos por decreto. En realidad, quien piense que por teléfono y por tv alguien aprendió o no tiene hijos o es ciego. Llegamos al colmo que este año ni siquiera examen de aprobación de grado se realizará. ¿Quién se hará responsable de una generación perdida? ¿Acaso Joviel?

Resulta irónico que quienes se han acomodado a este sistema “a distancia” son los propios maestros, quienes desde la comodidad de su hogar no tienen que gastar en transporte hacia la escuela ni pagar sus almuerzos en la calle. Para ellos, se supone la inspiración de los jóvenes, resulta más eficiente no dar clases. ¡Salario garantizado, en casa y con aumento! Asimismo, vemos gran cantidad de padres de familia que aún no quieren que sus hijos regresen a la escuela pues “es peligroso”, además que con la crisis económica que el gobierno insiste en desmentir, pues no están pagando ni bus ni refacciones o almuerzos para los niños. Esto es ni más ni menos el imperio de “mi comodidad”.

Cuando ante un panorama como el descrito analizamos las repercusiones nos damos cuenta que la próxima generación está perdiendo la capacidad de interactuar en sociedad. ¿Qué haremos con una generación de egoístas? Si la situación socio-política actual donde el “yo primero” prevalece es agudizada por una generación que no aprendió a llegar a compromisos de convivencia, el futuro es realmente desolador.

Fotografía de Fernando Chuy

Enfrentaremos la generación del mínimo esfuerzo y máximo resultado, padres solicitando que el hijo apruebe, aunque no aprenda, sin estar conscientes que es ahora cuando sale el problema de aquellos estudiantes que han ido pasando el año “como Dios los ayude”. Padres que nunca hicieron el esfuerzo de educarse, educando hijos que no quieren educación.

 

¿SE DEJARÁN USTEDES OPERAR POR EL MÉDICO QUE A BASE DE “CHIVO” CULMINÓ SU CARRERA?