En los últimos días una docena de militares fueron ligados a proceso por haber supuestamente incurrido en la captura ilegal y posterior desaparición forzada de 183 personas, muchos de ellos estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

En el diario militar aparecido en noviembre de 1999 se pudo conocer como las victimas fueron capturadas, a lo mejor torturadas y seguramente muertas luego que los integrantes de las fuerzas de seguridad alcanzaron su objetivo. Utilizaron el número 300 o la frase “se fue con pancho” para dar a entender que perdieron la vida.

Sus cuerpos nunca aparecieron y la incertidumbre en sus familias se ha mantenido desde ese momento, en tanto que los responsables disfrutaron de 40 años de libertad, algunos de riqueza e incluso cometiendo otros hechos al margen de la ley, como por ejemplo el hecho de que uno de ellos haya sustraído del ejército de Guatemala un monto de Q120 millones.

En caso la impunidad no hubiera prevalecido, el Estado de Guatemala se habría ahorrado ese dinero, porque el responsable de los crímenes de lesa humanidad habría estado en la cárcel. Posiblemente otros de esos militares pudieron haber participado en otros hechos delictivos que nunca va a ser posible conocer.

El poder que manejaron fue absoluto, ahora a pesar de estar detenidos actúan con prepotencia, hacen cometarios amenazantes contra el equipo de abogados que representa a las víctimas.

Se dice que la justicia tardía no es justicia, aunque en realidad causa satisfacción en las familias de las víctimas poder avanzar un poco en la búsqueda de la verdad, aunque esta solo se quede en conocer la identidad de quienes planificaron, vigilaron y ejecutaron las violaciones a los derechos humanos contra sus hijos, hijas, esposos, esposas o familiares.

Posiblemente en el corto plazo no sea posible conocer cual fue el paradero de las personas detenidas ilegalmente y desaparecidas, pero ahora se cuenta con la certeza que algunos de los culpables empiezan a enfrentar a la justicia.

Fotografías de Carlos Hernández Ovalle