En la columna anterior abordé detalles sobre la muerte de Luz María del Rocío López Morales, crimen cometido posiblemente por su esposo, en el artículo hacía consciencia sobre la situación que muchas mujeres enfrentan al temer por su propia vida debido a las amenazas que les son proferidas por quien las enamoró poco tiempo antes o por algún otro familiar.

Las nuevas investigaciones realizadas revelan el temor que Luz María mantenía día a día. En una publicación noticiosa de Prensa Libre se indica como el esposo la amenazaba y la forma en que ella se mantenía en zozobra, llegando ella a señalar en uno de los mensajes “Tengo miedo a que sigas tratándome mal, miedo a que me matés, miedo a que mi hija vea eso normal”, en la misma comunicación se puede conocer cómo Luz María a pesar de las constantes ofensas continúo tratando a su esposo con amor y sobre todo con respeto.

Fotografía de Fernando Chuy

Ya conocemos cuál fue el resultado de esas amenazas y a la vez de esos temores sufridos por Luz María. Hace poco más de dos años su cuerpo apareció abandonado en una calle de la ciudad, presentando señales de tortura, quemaduras y además asfixiada.

El crimen contra Luz María es tan solo uno más de los muchos que se cometen contra cientos de mujeres cada año, importante es que se impulse un proceso institucional encaminado a erradicar estos crímenes, entre las medidas que se podrían implementar se encuentran las siguientes:

  1. Mayor efectividad en las investigaciones por parte del Ministerio Público (MP), de manera que en jueces no exista el pretexto de debilidad en las mismas y que los responsables sean dejados en libertad luego de una breve y aparente investigación y proceso.
  2. Coordinación entre las diversas instituciones del Estado, para generar consciencia sobre la necesidad de prevenir los delitos que se cometen contra mujeres. Entre estas dependencias debiera estar el Ministerio de Educación y el de Salud Pública y Asistencia Social, debido a que la mayor parte de la población acude en diversas ocasiones a realizar algún trámite o gestión ante ellos.
  3. Coordinación con los medios de comunicación, para que a través de ellos se sensibilice a la población sobre la importancia de no cometer ese tipo de delitos contra ninguna persona, pero especialmente contra la mujer.

Fotografía de Fernando Chuy

Con la participación de todos y todas será posible erradicar este fenómeno tan lamentable.