Un país que vive de donaciones, nunca logrará su propia independencia económica. Toda la campaña de vacunación que se ha realizado en Guatemala, se logró por la caridad expresada por las donaciones de los países amigos. Se les puede agradecer ese gesto, que no necesariamente es desinteresado, porque siempre se quiere algo a cambio, por de pronto indica que el gobierno no conduce al país por la senda del desarrollo.

En su discurso del segundo año de gobierno, el presidente Giammattei hizo alarde incluso ante la comunidad internacional, sobre los principales indicadores macroeconómicos como si fuera un triunfo de su gestión. Eso no lo cree ni el mismo, pero sí, la asociación de empresarios, quienes lo alaban y son los mayores beneficiados con los negocios espurios del gobierno. La recuperación, se debe a factores ajenos a su gobierno y tampoco al desarrollo de los empresarios, porque según el Banco de Guatemala (Banguat) muestra que, de todas las variables macroeconómicas, la única que muestra una evolución favorable realmente extraordinaria para la economía nacional, es el ingreso de las remesas, generadas por el principal producto de exportación, los migrantes.

No solo eso, en Guatemala la economía nacional, es básicamente informal. La industria es casi inexistente, aporta tan solo el 13% del PIB, casi igual a las remesas de los migrantes, que se podría decir, sostienen la economía nacional. Según el Banguat, la informalidad genera el 70% del empleo de los guatemaltecos, representa el 22% del PIB y el 60% de los hogares realizan actividades económicas informales. Se puede ver en los “emprendimientos”, que han surgido durante de la pandemia, ventas de comida que por medio de las redes sociales se popularizaron y son entregadas en la puerta de su casa. Surgieron otros negocios como ventas de ropa, como una modalidad de las “Pacas”. Para navidad hubo de ese modo ventas de juguetes, de electrodomésticos de segunda mano, de perfumería, de zapatos, etc.

Al no invertir en el desarrollo, sino solo en gasto de funcionamiento del gobierno, se crea una falsedad disfrazada de democracia. El Lobby que realizará el gobierno de Giammattei en los Estados Unidos, para promover los Intereses Nacionales, será pagado por Taiwán como un aporte desinteresado. Por principio se respeta a los países de la comunidad internacional, pero ese es el precio que pagarán los taiwaneses para obtener un voto de apoyo para continuar dentro de la ONU. En anteriores oportunidades los taiwaneses repartieron millonarios cheques a varios presidentes latinoamericanos para comprar los votos que les permitieran seguir en el Organismo Internacional. Pero sucedió que cultivaron la corrupción de los gobernantes beneficiados, y algunos de ellos terminaron encarcelados por corruptos, o extraditados hacia los EE.UU.

Por su fuera poco, esas ayudas chinas, han estimulado a “la liga de corruptos”, que pelean entre si, por los beneficios de tan gamonal régimen. Sin embargo, hoy por hoy, el pacto de corruptos constituye la principal base política, que mantiene vivo al actual gobierno; quien demostró a mitad de su gestión, improvisación, incapacidad, autoritarismo y una gran dosis de cinismo, al no combatir de frente la corrupción como había prometido. No solo no lo hizo, sino se sumó a ella.

Se debe poner en claro, qué se entiende por Intereses Nacionales, porque el gobierno se refiere a los intereses de la oligarquía, empresarios y demás grupos del poder económico, promoviendo sus negocios en el exterior y no a las necesidades e intereses de la población en general, que no pinta ni se beneficia en absolutamente nada.

Preocupa eso sí, que esos intereses correspondan también a los del Crimen Organizado y todas sus variantes, enquistado dentro de los poderes e instituciones del Estado.  En la lista Engels, publicada por el gobierno de los EE.UU., cabe la certeza, que el Estado fue copado por las mafias. Están integradas por el gabinete de gobierno, la alianza oficialista ahora consolidada en las bancadas del Congreso, que le aprueba cualquier estado de excepción. Las magistraturas de la Corte de Constitucionalidad, que hace constitucional a la administración cualquier anomalía legal. También la Corte Suprema de Justicia que le escamotea cualquier delito al gobierno y el MP asegurando no seguir verdaderas líneas de investigación que lleven a un proceso penal.

Todas ellas, han conformado una estructura perversa y mafiosa, vinculada a Giammattei, que estará determinando las reglas del juego de aquí hasta el final de su gobierno. Pero no solo eso, estará determinando el próximo juego electoral que se inicia este año, y las alianzas criminales que participarán en esas elecciones, así como la integración del futuro gobierno. Todo sobre la base de la liga de corruptos, para seguir haciendo más de lo mismo, o peor que eso.