Guatemala se encuentra en franco retroceso en la administración de justicia. La Corte de Constitucionalidad, CC, el 3 de septiembre, redujo las penas de 66 tipos de delitos relacionados con la corrupción, lo que viene a dar carta libre a los casos graves de corrupción. Son varios los delitos a los que se les rebajará la pena, con lo cual, se estimula seguir delinquiendo, lo cual será aceptable, porque, en otras palabras, se legalizó la corrupción. Con ello se ha beneficiado a funcionarios públicos que se podrán enriquecer con total impunidad. Todo parece que son las condiciones que está preparando Giammattei, para cuando abandone la silla presidencial, no importando si cumple su período, si sale por su voluntad o lo saca el pueblo; de todos modos, el largo brazo de la ley no lo alcanzará, porque no habrá ley que lo condene por corrupción.

Ese era también el propósito que se trazó el gobierno en el Congreso, donde la alianza de corruptos debía aprobar el Estado de Calamidad y de esa manera, las instituciones del Estado estarían cooptadas, beneficiando al mandatario. Pero sucedió que, por segunda vez en menos de un mes, la alianza oficialista tuvo un revés, cuando el Legislativo, improbó este lunes 6 el Estado de Excepción. Descaradamente se observó públicamente, como el presidente del Congreso, impulsaba una negociación y la compra de votos, para ganar adeptos a su propuesta, lo cual ya es una tradición en el Congreso.

La cantidad de dinero ofrecida, no satisfizo las exigencias de algunos diputados, quienes pedían una mayor cantidad, así como la participación en jugosos proyectos. Otros no votaron a favor, para no involucrarse en la creciente crisis política del Ejecutivo.  El mayor fracaso del mandatario, fue que, no se logró que se aprobaran las compras por excepción, el principal objetivo para tener la discrecionalidad necesaria y seguir comprando insumos de manera fraudulenta, amparado por la crisis de salud. La improbación del Estado de Calamidad, también responde a las contradicciones internas del Pacto de Corruptos que a todas luces se desintegra, pero se debe tomar en cuenta algunos esfuerzos políticos de la oposición.

Las restricciones decretadas por Giammattei, para imponer un Estado de Excepción, no fueron las exigidas por el Colegio de Médicos.  Las medidas estaban dirigidas a agilizar la compra de vacunas, hacer masivas y gratuitas las pruebas para detectar el virus, y hacer cumplir las restricciones y los aforos, medidas ya impuestas a través del semáforo de covid-19. Según lo indicó el presidente del Colegio de médicos: “No estábamos insistiendo en la aprobación de un estado de Calamidad, nosotros insistimos en que hay parámetros que se deben controlar en la pandemia…”  Según información, son 8 millones de vacunas que han ingresado, pero 5 millones son donaciones. El Congreso aprobó la compra de vacunas por Q 1 mil 500 millones, que se invirtieron en negocios fraudulentos. La poca transparencia, la corrupción galopante y su alianza, la cooptación del Estado, la aprobación de leyes casuísticas, el permanente retroceso en las pocas políticas públicas impulsadas, todo ello pesará para que el oficialismo también pierda la Junta Directiva del Congreso, y se produzca un viraje en la aplicación de una nueva agenda legislativa, ajena a Giammattei.

Toda esa falta de credibilidad, se hará sentir cuando el Congreso deba aprobar el Presupuesto 2022, para lo cual tiene 84 días que se cumplen el 30 de noviembre. El Ejecutivo ha propuesto la cantidad de Q103 mil 992 millones, uno de los más altos de los últimos tiempos que de no ser aprobado, se mantendrá el presupuesto de 2018.  El Ejecutivo no la tendrá fácil para lograr los votos necesarios, porque pesarán los últimos fracasos en el Congreso, la falta de diálogo y la falta de un verdadero análisis técnico que determine científicamente los rubros prioritarios para enfrentar la pandemia y el Plan Nacional de Vacunación que se realiza con donaciones.  Esa fue tan solo una medida de emergencia, pero se debe fortalecer el sistema de Salud en General para atender las carencias que la sociedad sigue teniendo, pero que se han relegado por la crisis.

Otros renglones no se deben descuidar, para siquiera atender mínimamente algunas necesidades sociales, porque no se esperaría que este gobierno logre el desarrollo del país. Se pueden mencionar el rescate de la economía en función social, la creación de empleos, contener el hambre, fortalecer la educación, impulsar las comunicaciones, brindar seguridad, entre otros que quedaron pendientes. Mientras tanto, Giammattei cumpliendo tareas de enfermero, para darse una mejor imagen ante la prensa y el pueblo, no asumiendo las funciones estratégicas de estadista, ha iniciado su propia campaña personal y demagógica de vacunación.