Ayer, en un evento protocolario en que el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pidiera perdón al pueblo maya por la represión, los saqueos y los abusos a lo largo de la historia, nuestro presidente de los 57 salarios mínimos mensuales, Lord Ivermectina, en su visita oficial en México, fue presentado por su homólogo como “Alejandro Giammanetti”, antes de que Giammattei hiciera su choro diplomático —por no decir demagógico— sobre la importancia de la memoria histórica del pasado precolombino de estas nuestras vejadas tierras latinoamericanas.

Al parecer, además de confundirle el apellido, Giammanetti recibió un trato frío de parte de AMLOve, quien se puso a saludar y abrazar a medio mundo indígena, mientras el pobre Lord Ivermectina permanecía estólido en el centro del podio.

La visita oficial de Lord Ivermectina en México resultó harto propicia para evadir el camote de la demora en la entrega de las anheladas Sputnik V que tendrían que inmunizar a por lo menos 8 millones de guatemaltecos, antes de que el Coronavirus les dé una buena cumbia… la cumbia del Coronavirus… y mande al otro mundo a por lo menos el uno por ciento de la población infectada.