Los aviesos magistrados de la Corte Suprema de Injusticia (CSI) dijeron “agua va” ante la solicitud de antejuicio del Ministerio Público en contra del diputado Aldo Dávila, nombrando a un juez inquisidor para que continúe con las diligencias correspondientes y determine si siempre sí Daviluchis pierde su inmunidad o nelson mandela.

Por su parte Dávila (alias “Muerterío va’ber”) presentó un amparo en la Corte de Inconstitucionalidad (CI), porque dice tratarse de una burda persecución política en venganza por sus acciones de fiscalización.

Dávila les recordó  sus madres que él ha presentado acciones legales para aplicarles la Ley de Herodes al exministro de Salud, Hugo Monroy y al actual ministro de Gobernación, Jimmy Gendrix Reyes, que, oh sorpresa, “no han avanzado”.

También recalca la novísima novedad de que la CSJ tiene “intereses espurios” detrás de su intento de enhebrarlo, y que le llama poderosamente la atención cómo su “caso avanzó en menos de un mes”.

A alias “Muerterío va’ber” le pusieron el dedo por una supuesta agresión contra un agente de la Polecía Nacional Civil (PNC), durante una manifestación el año pasado.

El 4 de septiembre de 2020 llegó al cuartel general del Ministerio Público, en la hermana región autónoma del barrio Gerona, una denuncia en contra de Daviluchis, por supuestas agresiones físicas y verbales, lo que podría encuadrarse en el ignominioso crimen de abuso de autoridad, porque valiéndose de su calidad de diimputado realizó actos arbitrarios en contra de la humanidad de un empleado público, dijo la Fiscalía de Delitos Administrativos.

Fotografía de Carlos Sebastián

 

¿POR QUÉ DAVILUCHIS LE DA TANTO CULÍO A LA CLASE POLÍTICA TRADICIONAL?

Aldo Dávila es un hombre gay, de 41 o 42  años masomenos, que antes de cumplir el sueño dorado de ser diputado —digo dorado, porque ganan al mes lo que yo en 8 años— había trabajado en el activismo pro derechos humanos y la prevención de VIH por 22 años. Ya como diputado ha venido entrando en las noticias sensacionalistas como un altisonante opositor del Pacto de Corruptos y del Ejecutivo —que son casi lo mismo—. El mote “Muerterío va’ber”, proviene de una frase de Dávila al momento de denunciar la negligencia del Gobierno de Guatemala para atacar la pandemia mundial que nos azota.