Ya finalizados los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, nuestros atletas  están de vuelta en sus hogares y algunos estarán disfrutando de un merecido descanso, porque, en realidad, todos desempeñaron un estupendo papel, nos dieron momentos de felicidad, euforia y distracción, pues nos hicieron olvidar por momentos de toda la porquería que desgobierna al país.

En mi anterior artículo nombré a algunos, pero por razones de espacio no se puede mencionar a todos, pero si leen estas líneas sabrán de mi reconocimiento a cada uno de nuestros valiosos atletas. También dije que siempre hay un pelo en la sopa, y son los miembros del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Guatemalteco (COG), quienes estuvieron en Japón, alojándose en hoteles de lujo y con excelentes viáticos, dinero que se debiera invertir para mejorar las condiciones de los deportistas.

En ningún momento se vio que los del Comité hayan estado acompañando a nuestros atletas en sus actividades, únicamente cuando Kevin Cordón disputó la medalla de bronce, se escuchó que por ahí andaba el presidente Gerardo Aguirre. Viendo en las redes sociales, también andaban turisteando el asesor del COG y de la CDAG, Álvaro Reinoso; que por cierto tiene un salario de Q49 mil, y el hijo del exdiputado José Gándara, un simple trabajador de ambas instituciones, seguramente viajaron con excelentes viáticos y en hoteles de cinco estrellas.

¿Cómo pretendemos que los atletas ocupen los primeros lugares, si el dinero que está presupuestado para que se puedan desenvolver de la mejor manera, abusivamente las autoridades deportivas lo utilizan para su beneficio personal? Nuestros deportistas hacen hasta lo imposible por realizar una buena actuación. Desafortunadamente la corrupción está arraigada en todos lados, y hacen mal uso de nuestro dinero.

*Este artículo fue publicado originalmente en Nuestro Diario.