SIN TAPUJOS

El 23 de febrero del presente año, estaba participando en la asamblea general de la Asociación Hogar y Desarrollo, cuando Hildebrando Cumes nos informó que Roberto Carpio se encontraba hospitalizado y muy delicado de salud, sinceramente me dio mucha pena porque ya tenía conocimiento de que su estado de salud no era bueno. Al día siguiente recibí la triste noticia de que Roberto había fallecido.

Quiero hacer un breve resumen de dónde vino mi amistad con Roberto, la cual fue muy grande y muy valorada. En 1972, Rodolfo Martínez Ferraté, era gerente general de la Fundación del Centavo, y lo fui a visitar, en la plática me indicó que, con unos compañeros de estudio de Ciencias Políticas en la Universidad Rafael Landívar, existía una inquietud para organizar una institución que fuera de carácter no lucrativo, y que se dedicara al desarrollo integral de las familias más desposeídas económicamente de Guatemala. Le inquirí sobre quiénes eran los otros valientes compañeros para entrarle a ese proyecto tan interesante y de grandes proyecciones, a lo que me respondió que se encontraban Roberto Carpio Nicolle, Hildebrando Cumes Samayoa y él. En ese momento Rodolfo me invitó a sumarme al grupo.

En ese entonces me desempeñaba como concejal de la Municipalidad de Guatemala, siendo Manuel Colom Argueta el alcalde. Roberto Carpio fue contendiente de Manuel Colom en las elecciones de 1970, y no tenía el gusto de conocerlo y tratarlo personalmente, me estuvo hablando del proyecto que deseaban realizar y me pareció muy interesante lo que soñaban. Posteriormente fui invitado a una reunión con los tres, me informaron con detalle cuáles eran los objetivos y fines de lo que estaban por iniciar, me pareció además de interesante, algo muy plausible porque desafortunadamente el gobierno central (que es quien lo debiera hacer) no lo hace. Acepté el reto, me incorporé a la iniciativa de fundar la Asociación Civil, no lucrativa y se le bautizó con el nombre de HOGAR Y DESARROLLO (HODE).

Allí nació esa gran amistad de los cuatro, y echamos a andar a esa gran institución que en este año cumple 50 años de estar llevando mucha alegría, seguridad y satisfacción a miles de familias que antes no tenían donde vivir con dignidad, quizá algunos en covachitas de cartón, en cambio ahora cuentan con sus viviendas propias y merecedoras para ellos.

Volviendo sobre Roberto Carpio Nicolle, fue un hombre multifacético, con quién se podía platicar de cualquier asunto, tenía muchos conocimientos, pues además de ser político, también fue periodista y escritor. Al salir aprobados y publicados los estatutos de HODE, se eligió a Roberto como presidente, y estuvo en el mismo hasta cuando se lanzó nuevamente al ruedo político como diputado a la Asamblea Nacional Constituyente y después como candidato a vicepresidente de la República, entregándome a mí la presidencia de HODE.

Estando de diputado para la constituyente las reuniones eran más distanciadas, y más cuando ocupó el cargo de vicepresidente, pero siempre estuvo dispuesto a platicar con uno, y en varias ocasiones me invitaba a su casa para hablar sobre diversos tópicos, pero especialmente saber cómo se estaban realizando las actividades en HODE, porque los cuatro fundadores siempre hemos estado atentos de su desarrollo.

Siendo Roberto el presidente alterno en la constituyente, llegamos a su despacho en el Palacio Legislativo, Hildebrando Cumes, Mauricio González Juárez y quien escribe esta nota, a presentarle una iniciativa y ver la posibilidad de que se pudiese incorporar en la nueva Constitución un artículo para que el Estado constituyera un fondo específico de garantía con el fin de financiar programas de desarrollo económico y social que las organizaciones no lucrativas del sector privado y que estuvieran legalmente reconocidas –microempresas- en el país. Dicha propuesta Roberto la aceptó con mucha ilusión, y ahora se encuentra plasmada en la Carta Magna en el artículo 242 Fondo de Garantía.

Siendo vicepresidente de la República, tuvo claros sus objetivos de lo que tenía que hacer en el cargo, que no iba a ser un vicemandatario de fachada como lo han sido los demás, -a excepción de Eduardo Stein, porque quien gobernó fue él, pues Óscar Berger pasó de noche la presidencia- trabajó incansablemente y fue un ejecutor constante en los programas sociales especialmente en las micro y pequeñas empresas, habiendo creado el Sistema Multiplicador de Micro Empresarios (SIMME).

Algo con lo que siempre soñó y lo dijo, que había nacido guatemalteco y quería morir centroamericano, ya en la vicepresidencia promovió la integración centroamericana a través de un parlamento, y se constituyó en el promotor del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), la que era una gran instancia para lograr la unión centroamericana, pero desafortunadamente como lo hemos ido viendo con el transcurso del tiempo, esa gran inspiración de Roberto, se transformó en una cueva de ladrones y oportunistas, en donde se han cobijado lo más granado de la corrupción como lo han sido la mayoría de expresidentes y vicepresidentes, como Ricardo Martinelli de Panamá, Jimmy Morales y Jafeth Cabrera de Guatemala, y Juan Orlando Hernández de Honduras, ahora guardando prisión.

Sería la de nunca terminar hablar de todo lo que Roberto realizó en su vida con mucha humildad e integridad y sin aspavientos de grandeza, resumo todo lo que fue, un gran amigo, un gran compañero de luchas en busca del desarrollo integral de las familias más desposeídas y un visionario. Descansa en paz mi entrañable gran amigo Roberto.