SIN TAPUJOS

Tras la transición a gobiernos civiles, Alejandro Maldonado Aguirre fue diputado de la Asamblea Nacional Constituyente de 1984 y con el inicio del gobierno de Vinicio Cerezo fue elegido por primera vez como magistrado de la Corte de Constitucionalidad (CC) para el período de 1986-1991. Durante la administración de Álvaro Arzú (1996-2000) fue nuevamente electo magistrado, y fue señalado por haber retrasado durante un año la resolución que permitió continuar con las investigaciones del asesinato del obispo Gerardi, asesinado en abril de 1998. ​ En la legislatura del régimen de Óscar Berger (2004-2008), Maldonado Aguirre fue elegido diputado por el Partido Unionista (PU) de Álvaro Arzú, y en 2005 ocupó la vicepresidencia del Congreso. Fue elegido nuevamente magistrado de la CC en 2006, período durante el cual realizó la redacción de la resolución que evitó la extradición del general Efraín Ríos Montt a España para ser juzgado por genocidio y terrorismo en ese país.

Gobierno de Alejandro Maldonado Aguirre (3 septiembre 2015 al 14 enero 2016)

Tras la renuncia de Baldetti Elías, el presidente Pérez Molina presentó una terna al Congreso de la República para designar al vicepresidente; los miembros de la terna eran Adela Camacho de Torrebiarte, Carlos Contreras, ministro de Trabajo y Adrián Zapata.​ El congreso rechazó la terna porque Contreras tenía prohibición constitucional ya que era el ministro de Trabajo; ante esto, el presidente envió una segunda terna, con el diputado Oliverio García Rodas en lugar de Contreras, pero esta fue nuevamente rechazada por el congreso. Finalmente, el presidente envió una tercera terna, esta vez incluyendo al magistrado de la CC Alejandro Maldonado Aguirre.

El 2 de septiembre del 2015, Otto Pérez Molina dimitió del cargo de presidente, tras el escándalo producido por el Caso de La Línea, depositando el cargo en el vicepresidente Maldonado Aguirre, quien únicamente tuvo que concluir el período constitucional de Pérez Molina.

Alejandro Maldonado Aguirre juró el 3 de septiembre como nuevo presidente de Guatemala para un período de poco más de cuatro meses. Tal como lo establece la Constitución Política de la República de Guatemala. Alfonso Fuentes Soria, ex Rector Magnífico de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el 16 de septiembre del 2015 fue elegido por el Congreso de la República vicepresidente de la República ante una terna integrada por Raquel Zelaya y Gabriel Medrano.

La presidencia de Alejandro Maldonado se vio ensombrecida con la tragedia del derrumbe en El Cambray, en donde quedaron soterradas muchas personas y viviendas.

Maldonado ofreció que entregaría las viviendas a las familias damnificadas por la tragedia, antes de entregar su mandato, lo cual no ocurrió así, se quedó en bonitos ofrecimientos.

 

Gobierno de Jimmy Morales Cabrera (2016 – 2020)

El 17 de mayo de 2015, Moralejas fue proclamado como candidato a la Presidencia de la República para las elecciones generales del 2015 por el partido político Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación). El 6 de septiembre triunfa en 1er lugar en las elecciones, con lo cual pasa a la 2da vuelta para los comicios generales a finales del mismo año en dicho país. Perfilándose para ser el siguiente presidente de la República de Guatemala.

El 25 de octubre de 2015 es elegido el quincuagésimo presidente de Guatemala y Jafeth Cabrera Franco como vicemandatario, con una amplia ventaja sobre la candidata del partido de la Unidad Nacional de la Esperanza, Sandra Torres Casanova, exesposa de Álvaro Colom.

Su llegada al poder se debió a que la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) y el Ministerio Público, descubrieron los negocios turbios de Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti, escándalos que favorecieron a Morales en las elecciones, pues la población guatemalteca decidió decantarse por la opción que no representaba a la política tradicional.

El presidente Jimmy Morales Cabrera, llegó a la presidencia en una forma insólita, era un total desconocido en la política, ya que se dedicaba a su programa de comedia Moralejas, junto a su hermano. Carecía de un programa de Gobierno y tampoco tenía un equipo de trabajo, se caracterizó por su improvisación.

Fotografía de Luis Soto

El presidente Morales Cabrera, debido a su desconocimiento en la administración pública, se hizo acompañar de personas con poca experiencia y muy señalados por actos de corrupción, lo que le valió el deterioro de su régimen.

El Ministerio Público y la Cicig vincularon en septiembre de 2016 al hijo y al hermano del presidente a un caso de corrupción por facturar un desayuno que nunca se realizó al Registro de la Propiedad, por lo que fueron capturados y privados de libertad.

El MP y la CICIG habían solicitado el 25 de agosto la apertura de una investigación sobre el mandatario por mover de forma opaca casi un millón de dólares durante la campaña electoral. ​Tras estos acontecimientos Morales ordenó vía decreto expulsar del país al jefe de una comisión de la ONU contra la corrupción, e insistió en que como mandatario tenía la facultad de declarar non grato a un diplomático, sin tener la obligación de exponer los motivos de su decisión. ​ Esta decisión provocó un terremoto político en el país y fue condenada por Estados Unidos, gran parte de los países de la Unión Europea y Naciones Unidas. ​​ Los casos de corrupción que involucraban a su hermano, a su hijo y a él mismo provocaron una caída de su imagen, ​ en un año pasó de 89 a 19 por ciento de popularidad. Esta situación provocó que el presidente Morales se distanciara con el MP y la CICIG, dando por finalizada la gestión de la Cicig.

Durante la gestión de Jimmy Morales, Guatemala cayó entre los países más corruptos de América, obteniendo el peor puntaje desde 1996, de acuerdo con el ranquin que elaboró Transparencia Internacional (TI). La decisión de expulsar a la Cicig fue el principal factor de falta de transparencia.

Es importante señalar que, durante la administración de Jimmy Morales, la sociedad guatemalteca se dividió, ya que personas y grupos interesados en realizar negocios fraudulentos en la administración pública, iniciaron una campaña de desprestigio contra la Fiscal General, Thelma Aldana, e Iván Velásquez, comisionado de la Cicig, haciendo ver que la lucha era ideológica y no contra la impunidad y corrupción. Con esa división que formaron los allegados a Jimmy Morales, formaron el clan del Pacto de Corruptos en el Congreso de la República, el cual sigue vigente y con más fuerza.

Protestas en ciudad de Guatemala, sábado 28 de noviembre de 2020. Fotografía de Esteban Biba

 

El legado antidemocrático de Jimmy Morales en Guatemala

En cuatro años de gestión destruyó los avances del país en la lucha contra la corrupción y abrió la puerta a la impunidad para algunos militares señalados por crímenes de lesa humanidad.

Después de cuatro años, el socarrón que asumió la presidencia de Guatemala en 2016 como un outsider de la política, dejó su cargo con un legado de males que parece condensar lo peor de la tradición política que prometió combatir: un país con el índice de percepción de corrupción más alto de toda su historia, con los poderes Judicial y Legislativo aún más debilitados y sin credibilidad, con la mitad de su población infantil en situación de desnutrición, con el reposicionamiento de un poder militar vinculado a los hechos más sangrientos del pasado reciente y con un acuerdo de “tercer país seguro”…

Jimmy Morales finalizó su mandato con mucha impopularidad a tal grado que cuando llegó a su juramentación como diputado al Parlacen junto con Jafeth Cabrera, les lanzaron huevos podridos y escupitajos, una muestra más de repudio hacia su gobierno.

 

Gobierno de Alejandro Giammattei Falla (14 enero 2020 – ¿?)

Fotografía de Simone Dalmasso

En 2019 compite por cuarta vez a la presidencia de Guatemala, apoyado por el partido político VAMOS, se define a sí mismo como un partido de centro derecha política. En las elecciones generales del 16 de junio del 2019, alcanzó el segundo lugar con 608,083 sufragios, contra una gran diferencia que obtuvo la contendiente Sandra Torres Casanova. En la segunda vuelta del 11 de agosto, Giammattei fue elegido presidente de la República con una amplia ventaja contra su opositora Torres Casanova. Nuevamente se votó por el “menos malo”. En su campaña electoral sus discursos estuvieron llenos de mentiras y engaños, llegando al colmo de decir que no quería ser recordado como un hijo de puta más, que sacaría a Guatemala del Parlacen, y que su primera acción como gobernante era cancelar la SAAS. ​

Durante su campaña presidencial sostuvo posturas a favor de la pena de muerte, planteando tratar como terrorista a todo aquel que cometa ataques contra servicios públicos, propuso poner a trabajar a los presos para que se ganen sus alimentos y su educación. ​ De esa manera supuestamente buscaba acabar con los altos índices de violencia en uno de los países más violentos del mundo. ​ También planteó crear un Sistema de Seguridad Nacional.

Fotografía de Simone Dalmasso

Giammattei prestó juramento como presidente de la República, juntamente con Guillermo Castillo Reyes, como vicepresidente. Con un discurso lleno de mucha emoción y demagogia en la toma de posesión, el mandatario Giammattei, ofreció una lucha incansable contra la corrupción, señalando a “la maldita corrupción” que tanto daño ha hecho a los guatemaltecos. Palabras más, palabras menos.

 

Protestas en Guatemala de 2020

Las manifestaciones de descontento ciudadano se iniciaron el 21 de noviembre de 2020 cuando en Ciudad de Guatemala y otras partes del país, distintos grupos de la sociedad civil se organizaron en respuesta a la aprobación de un controvertido proyecto de ley de presupuesto por parte del Congreso de la República en medio de la pandemia de COVID-19 y las secuelas de los huracanes Eta e Iota en Centroamérica. Miles de manifestantes se reunieron en la ciudad capital para protestar contra el proyecto de ley, que incluía recortes en los gastos de educación y salud y un aumento de los fondos para las comidas y los gastos de los legisladores. ​ Durante las protestas, informes de redes sociales mostraron un incendio dentro de una ventana del edificio del Congreso de Guatemala.

Giammattei asumió la presidencia de Guatemala después de cuatro intentos fallidos. Y recibió de su antecesor, el comediante Jimmy Morales, un país en ruinas y arrodillado ante las mafias que han secuestrado el poder. Su popularidad al asumir el cargo era del 80%. Doce meses después, su aceptación es apenas de un 25%, según las últimas encuestas. La baja eficacia en el combate a la corrupción y su cuestionada gestión de la pandemia y del impacto de los huracanes están detrás de la caída y desprestigio.

Nadie pensaba que Giammattei pudiera obtener el triunfo. El promedio de su voto duro en los anteriores intentos era apenas del 13%, pero el rechazo que inspiraba su contendiente, Sandra Torres Casanova, le permitió la victoria sin un plan de Gobierno y, mucho menos, un equipo con el cual enfrentar los enormes retos del cargo.

Fotografía de Esteban Biba

Al momento de las protestas, Guatemala estaba lidiando con los efectos de los huracanes Eta e Iota, tormentas consecutivas que trajeron lluvias torrenciales al país y la pandemia de COVID-19. Las tormentas provocaron deslizamientos de tierra que enterraron a más de 100 guatemaltecos y destruyeron cultivos en todo el país. Durante este tiempo, el Congreso aprobó un proyecto de ley de presupuesto que recortó el gasto de los pacientes con COVID-19 y las agencias de derechos humanos. ​ Los manifestantes afirmaron que este proyecto de ley fue aprobado mientras el país estaba distraído por desastres nacionales. El proyecto de ley también aumentó el estipendio del legislador para comidas y gastos al tiempo que recorta $ 25 millones del presupuesto destinado a combatir la desnutrición en el país. El presupuesto también recortó el gasto del poder judicial. El 20 de noviembre, el vicepresidente Castillo Reyes pidió al presidente Giammattei la renuncia, que renunciaran juntos. Castillo dijo que no renunciaría a menos que el presidente también lo hiciera.

La indeterminación que ha caracterizado la gestión de Giammattei y su mal humor, su desprecio constante en contra de sectores importantes como a la población campesina o la prensa, que han sido apocados en reiteradas ocasiones. Aunado a la pérdida de credibilidad del Gobierno y lo errático de su accionar, a su actitud confrontativa hacia cualquier sospecha de desacuerdo, donde no ha hecho ningún esfuerzo por enmendar alguna decisión que cause controversias. “Su círculo de serviles le pinta un panorama inexistente y son los únicos a quienes escucha”.

He llegado al final de este breve relato sobre nuestra triste historia política, en donde observamos que está plagada de hechos oscuros en el que la corrupción, el abuso de poder y prepotencia de los gobernantes, han llevado a nuestro país a la ruina, además con el saqueo asqueroso a las arcas nacionales, llevando a la mayoría de la población a grados extremos de pobreza, con una sociedad polarizada y confrontada que ha originado que nuestras instituciones sean débiles y con un sistema de justicia politizado y podrido.

Finalizo con una reflexión personal:

Las naciones se engrandecen, cuando sus ciudadanos aprenden a discutir y resolver sus diferencias ideológicas, en busca del bien común.