SIN TAPUJOS

Un gobierno de transición: Ramiro De León Carpio (1993 – 1996)

Como recordarán en el artículo anterior, Jorge Serrano se quiso pasar de listo realizando un autogolpe de Estado, creyendo que la población lo aceptaría como sucedió en Perú con Alberto Fujimori, pero fue obligado a dejar el cargo y se largó para la República de Panamá. La Tercera Época Democrática estuvo a punto de venirse abajo con el exabrupto de Serrano, convirtiendo un gobierno constitucional en un gobierno de facto.

El Congreso de la República apegado a la Constitución Política del país, el 5 de junio, elige a Ramiro De León Carpio para que concluya el período de Serrano Elías, y a Arturo Herbruger Asturias como vicepresidente, constituyéndose como un gobierno de transición, dando fin a la crisis política por la sucesión presidencial suscitada ante la acusación de corrupción que recayó sobre el entonces exjefe de Estado guatemalteco.

La Comisión Multisectorial y la Instancia Nacional de Consenso, se hicieron presentes al Congreso para entregar el documento que proponía a Ramiro de León Carpio, Arturo Herbruger y Mario Quiñónez Amézquita, como candidatos presidenciales. Sin embargo, la propuesta no fue del todo tomada en cuenta, pues durante la propuesta de candidatos únicamente se tomó en consideración a De León Carpio y Herbruger Asturias.

Durante la plenaria se presentó la renuncia del presidente del Tribunal Supremo Electoral, Arturo Herbruger Asturias, a fin de habilitarlo como candidato a la presidencia. La citada renuncia provocó discusión entre los diputados, por lo que hubo cabildeo entre representantes de las distintas bancadas, pues algunos creían que no aceptar la dimisión de Herbruger Asturias podría significar eliminarlo de la nómina de candidatos. Finalmente, la renuncia fue aceptada por los diputados y se inició la aprobación del decreto legislativo 15-93, el cual establece la garantía legal del proceso de elección que realizó el Congreso.

El decreto establece declarar la vacancia del cargo de presidente de la República, producida por el abandono de Jorge Serrano; asimismo, declarar vacante el cargo de vicepresidente, debido a la inhabilitación de Espina Salguero, contenida en la resolución de la Corte de Constitucionalidad del 4 del corriente. Otros de los puntos que quedaron establecidos en el decreto fue todo el proceso de elección y juramentación del presidente de la República.

La administración de Ramiro De León Carpio fue de estricta transición. Sin un partido político que lo apoyara, -a pesar de haber sido miembro prominente y fundador de la UCN- y sin cuadros propios, realizó un Gobierno sin mayores logros en el plano social y económico.

El régimen de Ramiro De León Carpio promovió la salida de la anterior Corte Suprema de Justicia y la depuración del Congreso, para lo cual éste reformó la Constitución Política, modificación que fue respaldada por una consulta popular.

En términos generales, la administración de Ramiro De León Carpio fue un Gobierno de buenas intenciones, pero ineficaz en la práctica.

Ramiro había sido recién electo presidente de la República, cuando asesinaron a su primo, el dirigente de la UCN, Jorge Carpio Nicolle. El nuevo Gobierno tenía que lidiar con un Congreso de la República y con una Corte Suprema de Justicia, compuestos en su mayoría por diputados y magistrados que habían sido muy cuestionados por su conducta durante la administración de Serrano.

Con la mediación de la Iglesia Católica y del sector más progresista del empresariado, y después de suscitar un desgaste recíproco entre el Gobierno y los políticos del antiguo régimen, se dio la esperada renuncia de los “depurables” y la convocatoria a elecciones legislativas. Por otro lado, el Gobierno solicitó la mediación para reiniciar el proceso de paz a la ONU y a la OEA.

Disolvió la Comisión Nacional de Reconciliación (CNR) para crear la Comisión de Paz (COPAZ).

 

Privatizaciones, firma de la paz y un horrendo crimen de Estado: gobierno de Álvaro Arzú Irigoyen (1996 – 2000)

 

En la elección del 12 de noviembre de 1995 Álvaro Arzú superó con el 36,5 % de los votos a Alfonso Portillo Cabrera, del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), -partido fundado por el exjefe de Gobierno y dictador Efraín Ríos Montt, a quien la ley impedía postularse a la Presidencia-, y le venció definitivamente en la segunda vuelta del 7 de enero de 1996 con el 51,2 %. Siendo su vicepresidente Luis Flores Asturias.

 

Una ola de privatizaciones opacas

Su gobierno se caracterizó por el desarrollo de obra pública y la privatización de algunas empresas del Estado de Guatemala, tal es el caso de la Empresa Eléctrica de Guatemala, el correo y la telefónica GUATEL. Si bien la venta de activos estatales hizo más eficientes y funcionales los servicios antes públicos, estas privatizaciones fueron sindicadas como poco transparentes y hasta la fecha se desconoce a ciencia cierta cómo se realizaron las mismas.

En la negociación únicamente participó el grupo guatemalteco-centroamericano Luca, Sociedad Anónima, que compró el 95% de las acciones con un valor de US$700.1 millones a razón de US$25.59 cada acción. En quetzales esto representó Q4,790 millones 547 mil 801. La cancelación tendría que realizarla en tres años a igual número de pagos.

Luca, S.A., quien se convirtió en propietaria del 95 por ciento de las acciones de Telgua, era una empresa de reciente creación que comenzó con un capital de Q5 mil quetzales en 1996 fundada por Juan Carlos Camacho Bueso y Mario Rodolfo Mendoza Santizo, meses después se les unió Ricardo Humberto Bueso.

Casi un año después se conocieron las intenciones de Telmex para adquirir Telgua, cosa que en la negociación inicial con Luca no era posible, al establecerse que las acciones de la telefónica no podían ser revendidas a terceros. A su favor, Telmex argumentó que el consorcio Luca no tenía liquidez suficiente para realizar el segundo abono por un monto de US$150 millones.

Telmex, propiedad del magnate mexicano Carlos Slim, rompió el silencio y confirmó que su participación en Luca, S.A. era del 75 por ciento de las acciones, por lo que era mayor accionista del consorcio, y, por consiguiente, de Telgua. La telefónica Telmex al ser privatizada pasó a ser parte de América Móvil. Telgua a partir de 2006 se constituyó en la marca Claro a nivel latinoamericano.

Durante el gobierno de Arzú se vivió un alarmante incremento en los secuestros, por lo que se vio obligado a realizar un refuerzo y depuración de las fuerzas de seguridad para hacerlas mejor operantes, logrando los mejores resultados en materia de seguridad de los últimos años.

Álvaro Arzú en 1999 durante un discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Fotografía de Ray Stubblebine

Según el informe de la violencia en Guatemala, Arzú logra con su política de seguridad, el punto más bajo del índice de homicidios a nivel de la república de los últimos 16 años.

Uno de los elementos que imprimió una dinámica distinta al Gobierno fue la incorporación de algunos exmilitantes ideológicos o militares de la guerrilla. Esto provocó además de las evidentes refutaciones, una serie de malentendidos al interior del propio PAN. Sin embargo, la agilización del aletargado proceso de paz y el diseño de una política gubernamental bastante eficiente, se debió en parte a la incorporación de personajes claramente identificados con la izquierda y ex militantes del EGP.

De esa cuenta el 6 de mayo de 1996, se suscribe el Acuerdo sobre Aspectos Socioeconómicos y Situación Agraria. El 19 de septiembre del mismo año se firmó el Acuerdo Fortalecimiento del Poder Civil y Función del Ejército en una Sociedad Democrática. Con la misma celeridad se firmaron los acuerdos sobre Cese Definitivo del Fuego (4 de diciembre) y el de Reformas Constitucionales y Régimen Electoral (7 de diciembre). El Acuerdo de Paz Firme y duradera en Guatemala, que contiene más de 420 compromisos políticos, se firmó el 29 de diciembre de1996.

Uno de los grandes retos que tuvo la administración arzuista fue responder a la emergencia que representó el paso del huracán Mitch por Guatemala en noviembre de 1998. El huracán dejó como consecuencia el daño considerablemente a la infraestructura del país, desató crecidas de ríos y deslaves de tierra, enfermedad entre miles de personas, así como otras miles sin hogar. También, representó un grave daño a la economía del país por la pérdida de cosechas y productos destinados a la exportación.

Luego de una campaña muy polarizada, Arzú promete reiniciar el proceso de paz, que se encontraba estancado. El más grande logro que tuvo el gobierno de Arzú fue sin lugar a dudas la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala, el 29 de diciembre de 1996, con la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Acuerdos que se venían negociando desde 1988. Antes de tomar posesión, ya había mantenido contactos con la comandancia guerrillera y había hecho de la conclusión del proceso de negociaciones un eje de su campaña electoral.

 

Un horrendo crimen de Estado

Probablemente, uno de los eventos de mayor trascendencia durante su presidencia fue el crimen perpetrado contra el obispo guatemalteco, defensor de Derechos Humanos, Juan Gerardi Conedera, quien fue asesinado brutalmente cuando regresaba a su hogar en la parroquia de San Sebastián, a dos días de haberse difundido el informe Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI), el 26 de abril de 1998. Gerardi era el principal responsable del proyecto. Sus conclusiones sobre la documentación de crímenes durante la dictadura militar en el informe «GUATEMALA, NUNCA MÁS», donde se atribuyó al Ejército y a las organizaciones paraestatales a él sujetas, el 93 % del total de las violaciones de los Derechos Humanos, correspondiendo un 3 % de las mismas a las diversas organizaciones guerrilleras, en 36 años durante el período comprendido entre 1960 y 1996. Arzú declaró tres días de duelo nacional y se aprestó a afirmar que el asesinato había sido un crimen común, no político. Formó una comisión con sus más valorados colaboradores y, además, con miembros de la Iglesia, para investigar exhaustivamente el asesinato; sin embargo, desde el inicio de la investigación se observó una actitud flagrante por parte de Arzú para desvincular a sectores del Estado del hecho.

Tres miembros del ejército, entre ellos, el coronel retirado Byron Disrael Lima Estrada, su hijo el capitán Byron Lima Oliva, (que formaba parte del Estado Mayor Presidencial (EMP), órgano de inteligencia militar) y Obdulio Villanueva, fueron en efecto juzgados y hallados responsables de la muerte del obispo Gerardi, los tres ya fallecidos.

El asesinato constituyó un desgaste enorme para la administración del presidente Arzú Irigoyen; a comienzos de mayo de 1998, la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG), tras investigaciones, se ligaron a los antes señalados, quienes, según la ODHAG, estaban aparentemente relacionados con el asesinato por una serie de información establecida que trascendió al poco tiempo, como anónimos que decían provenir de fuentes castrenses, testimonios presenciales, llamadas telefónicas con acusaciones, entre otras.

En las elecciones de 1999 Alfonso Portillo vuelve a postularse, esta vez obteniendo una amplia victoria, sobre el candidato del oficialismo Óscar Berger. La imagen que presentó Alfonso Portillo en su campaña fue la de un político que se sentía parte del pueblo y que, conociendo sus necesidades, iba a resolverlas al llegar a la presidencia, en la próxima entrega conoceremos si se cumplieron las expectativas de la población.