SIN TAPUJOS

Aparece a la derecha Jacobo Árbenz Guzmán, el «Soldado del Pueblo».

Tras dos gobiernos electos democráticamente, llegó la interrupción de la era democrática. El gobierno de Jacobo Árbenz Guzmán con el Decreto 900, tenía una amplia aceptación por gran parte de la sociedad guatemalteca, pero también era evidente la animadversión que generaba en los grupos de terratenientes y empresarios entre ellos la United Fruit Company (UFCO), la Iglesia Católica a través del arzobispo Mariano Rossell Arellano y del gobierno de los Estados Unidos de América.

El Dto. 900 inquietaba los intereses de la UFCO, porque afectaba a grandes extensiones de tierra que no tenían cultivadas. El golpe de Estado se gestó antes de la presencia militarizada estadounidense en territorio guatemalteco, y siguió todos los pasos de las invasiones y desestabilizaciones de ese país. En la noche del 18 de junio de 1954, casi quinientos soldados bajo el mando del coronel Carlos Castillo Armas habían cruzado la frontera desde Honduras con un único objetivo: poner fin al gobierno de Árbenz.

Coronel Carlos Alberto Castillo Armas, líder del movimiento contrarrevolucionario que derrocó a Árbenz.

Rompimiento de la primera era democrática

Tras la caída del régimen de Árbenz, finaliza la primera era democrática y se dan una serie de acontecimientos en poco tiempo, pues en tan solo tres meses hubo cuatro juntas de Gobierno. Tres triunviratos y una pentarquía.

Juntas de gobierno:

  • Triunvirato: 28 al 29 junio. Integrado por los coroneles: Carlos Enrique Díaz, José Ángel Sánchez, Elfego H. Monzón. Con apenas 17 horas de fungir fue disuelto.
  • Triunvirato: 30 junio al 3 julio, coroneles: Elfego H. Monzón, José Luis Cruz Salazar y Mauricio Dubois.
  • Pentarquía: 3 al 7 julio, coroneles: Elfego H. Monzón, Carlos Castillo Armas, José Luis Cruz Salazar, Mauricio Dubois y mayor Enrique Trinidad Oliva.
  • Triunvirato: Esta Junta estuvo integrada del 7 julio al 1 septiembre, coroneles Carlos Castillo Armas y Elfego H. Monzón, mayor Enrique Trinidad Oliva. Los triunviros Oliva y Monzón renuncian a la misma y se desintegra la Junta.

Tras emitir el marco legal provisional, conocido como Estatuto Político de la República de Guatemala, el 10 de octubre de 1954, la junta militar convocó a un plebiscito, en el que Castillo Armas obtuvo el 99.9% del voto favorable. El resultado prácticamente unánime refleja la ausencia de alternativas, pues en el plebiscito se preguntó a la población si lo aceptaba o no como presidente de la República. El voto fue público y obligatorio, mientras que el escrutinio fue secreto. Y el acto se produjo en un clima de terror que afectó a los partidarios de Árbenz y los sectores de la oposición de izquierda en general. De esta manera Castillo Armas se convirtió en presidente de la República para el período que habría del 1 de septiembre de 1954 y concluir el 15 de marzo de 1960, según lo fijó la Asamblea Nacional Constituyente, que fue elegida al mismo tiempo.

El gobierno de Castillo Amas se caracterizó por la desintegración sistemática de todo movimiento, agrupación o persona que fuera simpatizante con afecto al gobierno arbencista.  Se derogaron la Constitución de 1945 y la Ley de Reforma Agraria. La derogación de ambas resultó decisiva para la estructuración del nuevo orden político.

A pesar de que había una animadversión hacia lo que había iniciado el régimen de Árbenz, se continuaron los trabajos de construcción de la carretera al Atlántico, el complejo del puerto de Santo Tomás y la Hidroeléctrica de Jurun-Marinalá, porque eran obras que estaban muy desarrolladas y no se podían dejar inconclusas.

A la izquierda, Carlos Castillo Armas, acompañado del arzobispo de la iglesia católica Mariano Rossell y Arellano. Guatemala, 1955.

La noche del 26 de julio de 1957, Castillo Armas cae abatido con dos heridas de gravedad en el pasillo oeste de la Casa Presidencial cerca de lo que hoy se conoce como el Salón Francés, cuando se disponía a ir a cenar acompañado de su esposa Odilia Palomo.  De las conjeturas que hay sobre el magnicidio, hay una serie de hipótesis que llevaron a suponer que detrás del crimen estaban, en su orden, el comunismo internacional, las luchas de poder internas en el gobierno, intereses de empresarios desafectos con la dirección que llevaba el régimen, la mafia internacional y el dictador dominicano generalísimo Rafael Trujillo, la hipótesis que más cobra fuerza es esta última, Trujillo en complicidad con personas cercanas al círculo de poder en Casa Presidencial, entre ellas el Mayor Enrique Trinidad Oliva planeó el magnicidio.

Hubo un momento en que se vivió un vacío de poder, porque no encontraban al Primer Designado a la presidencia, el abogado Luis Arturo González López, y gracias a las presiones que ejercieron los abogados Federico Carbonell, presidente del Congreso de la República y Jorge Skinner-Klée, ministro de Relaciones Exteriores, se privilegió el rumbo constitucional. De esa cuenta, se evitó que durante el vacío de poder creado por la situación se constituyera una junta militar de emergencia que habría de suceder al presidente asesinado. El licenciado González López fue llamado por el Congreso de la República el 27 de julio, convocando inmediatamente a elecciones para elegir nuevo presidente, fijándose el 20 de octubre para que se realizaran las elecciones.

El panorama político era muy confuso, teniendo una campaña electoral de 120 días, las organizaciones políticas que tenían más fuerza y presencia eran: Movimiento Democrático Nacionalista (MDN); oficial y conservador; Democracia Cristiana (DC); representada por la derecha católica moderada, y el Partido Revolucionario (PR); representado por dirigentes de la década revolucionaria y que luchaba por su inscripción, la cual al final no logró.

José Miguel Ramón Ydígoras Fuentes (Retalhuleu, 17 de octubre de 1895 – Ciudad de Guatemala, 6 de octubre de 1982)

Surge la candidatura del general Miguel Ydígoras Fuentes, quien había contendido contra Jacobo Árbenz, formaliza su movimiento Reconciliación Democrática Nacional o REDENCIÓN. También participan por el MDN, Miguel Ortiz Passarelli y por la DC, Miguel Asturias Quiñonez.

El 20 de octubre se celebraron las elecciones con mucha concurrencia, y el lunes 21 se establecía que los resultados favorecían en la ciudad capital a Ydígoras Fuentes. El candidato oficialista, Ortiz Passarelli, declaró anticipadamente, cuando todavía se contaban las primeras mesas, que había sido el ganador. Estas declaraciones provocaron la irritación de los contendientes y los correligionarios de Ydígoras Fuentes, quienes salieron a las calles a protestar contra el fraude que decían se había fraguado por el gobierno.

Ydígoras convocó a una manifestación de bicicletas, haciendo tocar los timbres de estas por todo el centro de la ciudad, convocando también a una huelga de brazos caídos. El mandatario Luis Arturo González dejó el cargo el 24 de octubre, aunque no se supo a ciencia cierta si renunció voluntariamente o fue removido.

El 24 de octubre asume una efímera Junta Militar de Gobierno integrada por los coroneles Óscar Mendoza, Gonzalo Yurrita Nova y Roberto Lorenzana. La Junta por medio del Decreto No. 2 tomó la decisión de convocar al Congreso de la República, solicitar la anulación de las elecciones y activar el mecanismo de sucesión estipulado en la Carta Magna.

El 26 de octubre el Congreso de la República llama al coronel Guillermo Flores Avendaño, Segundo Designado para hacerse cargo de la presidencia de la República, Se convoca nuevamente a elecciones para enero de 1958, ganando las mismas el general Miguel Ydígoras Fuentes contra el coronel José Luis Cruz Salazar del MDN. Flores Avendaño quien fuera militante activo en el llamado ejército de liberación, y cumplido su deber como presidente de Guatemala se retira a la vida privada.

Había muchas expectativas con la llegada de Ydígoras Fuentes, y por conocer su forma de gobernar, si con mano de hierro o como payaso, pues era de personalidad muy machacada.  Continuará.