En las grandes extensiones de tierras fértiles del país, se produce para la exportación, no para la producción de alimentos. Constituye una gran contradicción, que Guatemala siendo un país rico en recursos naturales y grandes extensiones de tierra fértil, padezca de inseguridad alimentaria. Son recursos que bien podrían ser explotados por el Estado y las ganancias utilizadas en la inversión social. Al no producir alimentos para la población guatemalteca, surge la amenaza de la permanente desnutrición y hambruna. Las cifras son ampliamente conocidas.

Fotografía de Carlos Alonzo

El azúcar, es un edulcorante y de la caña se fabricará el etanol, que, combinado con la gasolina, es otro combustible. El café es solo un aromático, que constituye la principal exportación del país. El aceite de la Palma Africana, se utiliza como lubricante industrial y en la elaboración de jabones. Su producción provoca la deforestación, pérdida de hábitats naturales de especies en peligro de extinción, también produce la emisión de gases de efecto invernadero. El cardamomo se exporta hacia los países árabes. Ninguno es alimento para la población.

Esas tierras se encuentran en pocas manos, y sus jugosas ganancias por las exportaciones producen el tradicional enriquecimiento de estos grupos de poder, dueños del país, y que deciden su vida política y económica. En reportajes de prensa recientes, se difunde los niveles de producción y el monto de las ganancias por las exportaciones. Esas riquezas, se asientan sobre la mano de obra campesina e indígena, por la que obtienen salarios de hambre, en ambientes insanos y sometidos a jornadas extenuantes. Durante la colonia y época liberal, el despojo de las tierras comunales por la fuerza y las parcelas propias, así como las ejidales, sufrido por los pueblos indígenas, fue una estrategia para tener el control económico, político, social y militar, de la población indígena. De esa manera concentraron a las poblaciones en los “pueblos de indios” como les llamaron, situación que les arrebató de su principal riqueza y medio de subsistencia, la tierra.

La tenencia de la tierra se convirtió en la estructura económica, por medio de la cual, se impuso un modelo de producción basado en la explotación de campesinos e indígenas. Fuerza de trabajo y mano de obra, para las grandes fincas y grandes extensiones de tierra de los hacendados. Se convirtieron por la fuerza en jornaleros para las plantaciones cafetaleras, lo cual estuvo sostenido por posiciones ideológicas, profundamente racistas sobre los pueblos indígenas, calificándolos como “salvajes ignorantes” sin capacidad para impulsar el “progreso”.  Ello sirvió para justificar acumulación de riqueza, a costa de la población y territorios dominados por la fuerza. El modelo, aún existe, y no ha beneficiado a las abrumadoras mayorías de trabajadores del campo, en todo caso creó la actual propiedad sobre la tierra por parte de los terratenientes y hacendados, aglutinados ahora en la CONAGRO.

Fotografía de Carlos Alonzo

Cerca del 70% de la producción de granos básicos, proviene de la producción pequeña y mediana, descansando sobre un 46% del total de los agricultores.  Algunos poseen pequeños espacios de tierra, que no les permiten una producción sostenida ni abundante. Cultivan en tierras arrendadas o en las “orillas”, como llaman a las tierras que se ubican alrededor de fincas, parcelas o carreteras, por lo tanto, no son de su propiedad. La mayoría de estos campesinos, no poseen tierras o la tienen en poca extensión.

También el cultivo de alimentos se produce en suelos que no son aptos para la agricultura, como boques o tierras de vocación forestal. Los campesinos se han visto obligados a talar montañas y selvas, para sembrar granos básicos. Esas tierras no son aptas para la agricultura y requieren de enormes inversiones de trabajo en su conservación y manejo productivo, pero no queda otra opción, al no existir una distribución equitativa de las tierras. En estos suelos, es de donde sobrevive el 92% de agricultores que se encuentran a nivel de infra y subsistencia. Ellos carecen de los medios básicos para sobrevivir, por lo tanto, no cuentan con la tecnología e insumos para sacarle provecho a una tierra, que por sus características naturales no es apta para la actividad agrícola.

La solución del problema agrario y el desarrollo rural, sería una respuesta a la mayoría de la población, afectada por la pobreza, pobreza extrema y la iniquidad. Sería su incorporación al desarrollo económico, político y social.  La tierra debe constituir para quienes la trabajan, base de su estabilidad económica, fundamento de su progresivo bienestar social, garantía de su libertad y dignidad. Por esa razón, la lucha por la tenencia de la tierra, se mantiene como una reivindicación permanente. No se olvide, que fue una de las causas que dieron origen al conflicto armado, pero, no se quiere aprender de la historia.

Fotografía de Carlos Alonzo