La Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), declaró la violación al derecho a la salud de los habitantes de esta república bananera. El muerto recae en la pasmada ministra de Salud, Amelia Flores, por el catastrófico manejo de la pandemia de la Covid 19: “Debido a que las autoridades gubernamentales no han adoptado las acciones y medidas encaminadas a garantizar la disponibilidad y accesibilidad de vacunas ni manejar apropiadamente la pandemia por Covid-19”.

El tatascán de la PDH, Jordán Rodas (AKA “Jordan Roudha”), declara el comportamiento administrativo de esta cartera contrario a los intereses de los guatepiortecos. La PDH armó un expediente con una serie de denuncias durante la fase I del Plan Nacional de Vacunación: “Dentro de lo denunciado se indicó que el proceso de adquisición de las vacunas contra el Covid-19 no fue realizado oportunamente lo que provoca que exista retraso para iniciar con el proceso de vacunación”.

Y cómo no, si los centros de vacunación parecen más centros de contagio. En varios casos no se contaba con instalaciones, personal, equipo de cómputo e insumos adecuados.

La PDH señala que el bisne con el Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19 (COVAX por sus siglas en gabacho), no fue hecho como Dios manda… O sea, a tiempo… Lo cual provocó un evidente retraso en un proceso de vacunación en el que tampoco se contrató personal, sino que fue necesario el apoyo de los trabajadores de distintos centros de salud.

Jordán Rodas (AKA “Jordan Roudha”) tatáscán de la PDH. Fotografía de Prensa Comunitaria

“Señalar como responsable de dicha violación a la doctora Amelia Flores, ministra de Salud Pública y Asistencia Social, debido a que en su oportunidad no se realizaron las acciones necesarias para garantizar el suministro adecuado de las vacunas contra el Covid-19”, dijo la banda de la Procuraduría.

La PDH se despidió permitiéndose hacer una serie de recomendaciones a la titular de la cartera de Salud, para que se ponga víboras de la mar con el chance que tienen que hacer de manera urgente, o sea, acciones administrativas para que se garantice la disponibilidad de las vacunas y su administración al angustiado pueblo chapín.

Como tales recomendaciones son más bien de sentido común, como abrir más centros de vacunación, por ejemplo, no ahondaremos en eso. Es evidente que el ministerio la ha cagado sistemáticamente y cualquier ciudadano de frente grande se da cuenta de los catastróficos resultados del proceso de vacunación y de la negligencia de estos infelices funcionarios. Así sea que el alegato de la PDH no tenga mayor repercusión, nos sirve para recordar que vivimos en el país de Glorita Álvarez… Sí, ese nuestro país…