SIN TAPUJOS

Este domingo finalizó el mundial de fútbol, la mayoría  de guatemaltecos se imbuyeron en el mismo, y de esa razón los funcionarios de los distintos entes gubernamentales se aprovecharon de ello.

Entre las sucesos que acontecieron está la condena a prisión de Virginia Laparra, exfiscal de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) de Quetzaltenango, a cuatro años de prisión conmutable a razón de Q 10 diarios.

Fotografía de Carlos Alonzo

¿De qué la acusan? Abuso de autoridad en forma continuada, por haber denunciado a un juez en 2018 sin haber tenido autorización de la FECI en Guatemala.

Cuando escuché a la juez Oly González dando lectura a la sentencia, se le notaba que la decisión que iba a tomar era sentenciar a prisión a la exfiscal Laparra, salía de ella una expresión de angustia en su expresión corporal y en la forma de dirigirse a los presentes en la sala, como también por la forma en cómo leía el fallo, se notaba que no estaba convencida de la sentencia que iba a dictar, pues se percibía que estaba presionada por la institución por todos conocidas que es la que ha estado indicando a la fiscal general, a la presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y a los jueces sumisos, lo que tienen qué hacer, a quiénes hay que sentenciar, y a quiénes hay que dejar libres.

Es preocupante la intimidación por las acciones legales que hay contra los jueces y fiscales independientes. Es inaudito que la fiscal general, Consuelo Porras, y la presidente de la CSJ, Silvia Valdés, le den la espalda a su equipo de trabajo, porque se han plegado a los intereses que esa institución les ordena lo que tienen que hacer. Esto nos indica que en Guatemala no existe estado de Derecho, porque nos encontramos ante una dictadura entrañada en donde la totalidad de las instituciones gubernamentales están sometidas a las pretensiones del gobernante y de la élite económica que dictan sus órdenes maliciosas de lo qué se debe hacer y cómo hacer.

Fotografía de Carlos Alonzo

Siempre he considerado que si un juez no tiene el valor de emitir su fallo conforme a Derecho y en forma libre e independiente, que mejor renuncie, pues no todos tienen la cualidad de ser juzgadores, porque aparte de tener los conocimientos jurídicos y de la aplicación de la ley en forma justa, también deben poseer capacidad, valentía y firmeza para ejercer con dignidad el cargo de juez.

 

¡NO NOS VAN A CALLAR! 

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