La nueva variante del tan publicitado coronavirus que fue descubierta en Sudáfrica, aunque ya existe consenso en que no nació allí, ya que en Europa circulaba 2 semanas antes, lo anterior nos sirve como una señal positiva, la pandemia puede estar llegando a su fin y no lo contrario, tal como los aprovechados virólogos de siempre nos quieren hacer creer.

Me imagino que ya el ministro de Salud estará practicando llorar en público y su cara de compungido con el “corazón roto” ante el inminente aumento de casos. Y por supuesto, los corifeos de los “centros de análisis independientes” estarán ya de acuerdo en querer encerrarnos, importándoles un comino de qué vamos a vivir los guatemaltecos mientras estamos encerrados, ya que al fin de cuentas ellos viven de sus cheques gubernamentales y de ONG que llegan puntualmente.

Veamos las contradicciones: A Sudáfrica se le castigó por hacer su papel con transparencia científica. Debemos recordar que ese país cuenta con uno de los mejores centros de secuenciación genética del mundo debido a la pandemia del HIV y su prevalencia en esas partes del mundo. Es decir, ellos inmediatamente se dieron cuenta de las mutaciones del virus y alertaron al mundo. ¿Y cuál fue la respuesta del mundo? Simplemente castigarlos y aislarlos, cuando ya sabemos que esas trasnochadas restricciones de viajes no logran nada. Si no que lo diga Guatemala que durante meses mantuvo cerradas sus fronteras y hasta la movilidad interdepartamental, lo que solo sirvió para causar angustia y pobreza entre la población.

Esas restricciones no sirvieron ni servirán de absolutamente nada.

Fotografías cortesía del ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS)

Mejor veamos lo que está haciendo Portugal e Israel. Vacunación masiva, incluso a niños de 5 a 11 años. El mismo caso de Cuba, que ya la semana pasada liberó totalmente el turismo a la isla, después de lograr vacunar al 92% de la población total.  ¡orgullosamente con su propia vacuna!

Es urgente que la sociedad se organice y los esfuerzos se dirijan a todos esos líderes religiosos y de “derecha” negacionista, recordándoles que es indispensable la vacunación general. Incluso soy proponente de seguir los ejemplos de Austria y Alemania que ya hicieron la vacunación obligatoria, o al menos los casos de Italia, España, Países Bajos y Escandinavia, donde los espacios públicos están cerrados para los no vacunados. Si no quieren la vacuna pues está bien, pero que se queden en su casa y no nos pongan en riesgo a los demás.

¿Por qué dicen los expertos que el inicio del fin de la pandemia está cerca?

Aunque la mutación del virus está tan avanzada que es prácticamente imposible rastrear la cepa original, ya que sus 37 mutaciones le hacen parecerse más al virus del catarro común, los estudios, aunque muy tempranos, de la Universidad de Hong Kong, que están siendo aplaudidos mundialmente, resaltan  que la nueva variante Omicron es 70 veces más contagiosa, pero a su vez  10 veces menos severa, lo que se está traduciendo en grandes cantidades de infectados básicamente asintomáticos ya que ésta nueva cepa no ataca el tejido pulmonar sino el tejido bronquial, es decir, no causa neumonía sino el equivalente a un catarro severo. En 4 semanas desde que se descubrió, se ha reportado únicamente una muerte y el número de infectados ya superó el millón solo en Europa.

Es decir, es una variante del virus que se adaptó al cuerpo de su huésped, como que si el virus pensara que es mejor vivir dentro del cuerpo humano y no morir junto con él. Y esta es la evolución de todas las enfermedades que a través de la historia han azotado a la humanidad. Los virus se adaptan a su huésped viven y se multiplican sin matar a su “fuente de alimento”, es decir, al cuerpo humano.

Fotografías cortesía del ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS)

Esperemos que para variar acá en Guatemala nuestros subdesarrollados “expertos” y asesores lo entiendan y no quieran para variar “sacar raja” de la crisis.

El futuro es claro, de acá a fin de enero iniciará la “quinta ola”, con una cantidad de contagios muy superior a las sucedida entre junio y agosto de este año, la cantidad de casos activos superará por mucho los 55 mil que se llegaron a tener en agosto y por supuesto los hospitales se saturarán.

La pregunta es ¿Cuál será la reacción gubernamental?