La gente cercana al gobierno e incluso los diputados (del lado obscuro) aluden a que la manifestación fue solo por el presupuesto y que ya no es necesario seguir reclamando. Sin embargo, no se han dado cuenta que la gente quiere un cambio en el sistema completo y no sólo que se suspendiera la aprobación de ese presupuesto.

Fotografía de Fernando Chuy

Se quiere un cambio total: de personas, de funcionarios y de las prácticas corruptas, perversas y dañinas que tienen tan mal al país.

Estos “malos” funcionaros deben darse cuenta que las exigencias ciudadanas se fundamentan en la necesidad de un nuevo sistema, más democrático, más participativo, más transparente y con más rendición de cuentas.

Un sistema político electoral, en el que cualquier persona con capacidad y buenas intenciones pueda optar a un cargo público sin necesidad de “vender su ética” para que una organización política lo postule. Un sistema que prevea la revocación del mandato del presidente, diputados e incluso ministros de Estado, cuando su actuación sea contraria a los intereses del pueblo, o estén incumpliendo sus promesas de campaña.

Un sistema que evite que sean candidatos o funcionarios: quienes son contratistas del Estado, quienes están ligados a poderes fácticos o el crimen organizado o quienes se han beneficiado de negocios con el estado. Un sistema en el que los candidatos sean responsables de los gastos de la campaña electoral y no solo la organización política y en el que los funcionarios electos pierdan sus cargos si se descubren violaciones a las normas electorales o si fuere cancelado el partido que les postuló.

Un sistema en el que se conozca el destino de los fondos públicos antes de que se gasten y se pierdan. Un sistema que promueva la transparencia y no el anonimato de las empresas y personas que hacen negocios con el gobierno. Un sistema en el que los funcionarios promuevan inversión social y no negocios de beneficio particular.

No es solo “el presupuesto”, se está exigiendo un nuevo sistema político, económico y electoral; un sistema QUE PROMUEVA EL BIEN COMÚN, que proteja los derechos humanos, que vele por la dignidad humana de todas y todos los guatemaltecos y en especial, que nos respete como CIUDADANOS.