En plena crisis de salud, alimentaria, desnutrición, de combustible, alza de la canasta básica, y crisis económica para la sociedad, el gobierno crea nuevas Brigadas del Ejército, para misiones de seguridad interna, algo para lo cual los militares no están capacitados y que absorberá gran parte del presupuesto nacional.

El 5 de septiembre, el Diario Oficial, publicó la creación de varias Brigadas del Ejército de Guatemala. Como en la época del Conflicto Armado, cada brigada tendrá sus propios destacamentos con los cuales se pretende cubrir todo el territorio nacional. Este despliegue territorial será para de nuevo, impulsar funciones de seguridad interna, lo que implica tener control sobre la población.

Fotografía de Danilo de Jesús Ramírez

En esa línea, el presidente Alejandro Giammattei anunció la creación de la 7ª. Brigada de Infantería del Ejército de Guatemala. Una unidad militar a la que se le designarán varias misiones de seguridad, presencia a través de destacamentos militares en Alta Verapaz y Baja Verapaz, y participará en acciones contra el crimen organizado transnacional. El mandatario dijo que “se contempla la ampliación de más de seis mil elementos”, y ha reiterado que una prioridad de su administración es el fortalecimiento de las fuerzas armadas. “Vamos a fortalecer el equipamiento de las tres fuerzas del Ejército nacional, vamos a restablecer las capacidades de comunicación estratégica que nos permitan una adecuada coordinación de nuestras fuerzas armadas, vamos a aumentar las capacidades de transportación aérea…”

El dron adquirido por el Ejército en 2021, no ha sido utilizado en la lucha contra el narcotráfico y crimen organizado. Únicamente está siendo utilizado donde se producen conflictos sociales y para tener el control de las poblaciones. Se recordará que el coronel que explicó a Giammattei el funcionamiento del dron, estaba implicado en el narcotráfico y reclamado por la justicia, razón por la que el avión no sería utilizado contra sí mismo. El avión no tripulado, que costó Q3 millones 960 mil, no contaba con características de óptica suficientes para operaciones nocturnas y por eso se adquirió una cámara, a un costo de Q7 millones 785 mil, por lo que la cámara es más cara que el avión y el total del costo fue de Q11,745,000.  Según el vocero de la institución castrense, están por adquirir un segundo aparato y se tiene previsto adquirir cuatro naves no tripuladas en total.

Por décadas se ha impulsado políticas de seguridad erradas. Para seguir en esa tónica, los últimos tres gobiernos: Pérez Molina, Jimmy Morales y Giammattei, constituyen un retroceso en la historia en materia de democracia y seguridad. Al fortalecer al ejército y ubicarlo alrededor del presidente de la República en la toma de las decisiones políticas del Estado, se ha reanudado su ideario político militarista, contrainsurgente, dictatorial y autoritario. Tiene el control de las instituciones de Seguridad del Estado, las civiles y militares; del Sistema Nacional de Seguridad, SNS, del Sistema de Inteligencia; y de la propia Policía. Se ha remilitarizado la Seguridad y todo sigue funcionando como en los tiempos de las dictaduras, para mantener por la fuerza, el control político sobre la sociedad, sus dirigentes, organizaciones sociales; todo para garantizar la ejecución de políticas autoritarias.

Fotografía de David Toro

El gobierno pretende la modernización del Ejército, de su equipo e instalaciones, lo cual no es el elemento sustantivo del proceso de reconversión militar, acordado en el proceso de Paz. Ello debería ser producto de la construcción de condiciones políticas adecuadas y la modernización del Ejército, que exige una nueva actitud de los militares para con la sociedad. La modernización no se reduce únicamente a la adquisición de equipo nuevo o a estar a la vanguardia de las actuales tecnologías, para seguir ejecutando las mismas acciones represivas contra la población. Se necesita fundamentalmente un cambio de mentalidad, acorde a los cambios democráticos del país.

Esa situación se había superado desde los Acuerdos de Paz, al definir la Seguridad Interna y Externa y separar las funciones de Seguridad y Defensa, que el Estado autoritario y su institución castrense no terminan de aceptar. Es un cambio fundamental en la manera de operar y entender la seguridad y cuyo origen no están en los asuntos militares.  Dentro de los estados, la seguridad se genera por medio de políticas públicas de desarrollo, y no por políticas de defensa.

Fotografía de Esteban Biba

La falta de una política de Seguridad Democrática no es su ausencia, sino la persistencia de la política de seguridad autoritaria, contenida en la Doctrina de Seguridad Nacional, impuesta por Estados Unidos durante la Guerra Fría que la potencia del Norte aún impulsa, y que los sectores conservadores y militaristas en Guatemala se niegan a superar. Esta ha sido ejecutada sistemáticamente por los gobiernos, aún después de la Firma de la Paz y … por una Agenda de Seguridad impuesta desde el exterior. Es una acción dictatorial para fortalecer los aparatos represivos del Estado, que el Pacto de Corruptos pretende consolidar y darle continuidad en los futuros gobiernos.