A lo largo de este año los medios de comunicación han cubierto superficialmente una serie de extraños acontecimientos en las calles donde decenas de guatemaltecos han perdido la vida repentinamente por causas ajenas a la violencia. El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) presentó recientemente un informe donde se consigna que de enero a septiembre 113 personas han fallecido en la vía pública derivado de problemas respiratorios o del corazón.

Según autoridades del Inacif es difícil determinar si dichas muertes están vinculadas o no con el nuevo coronavirus, no obstante, una característica común en la mayoría de estos casos (109) es que las personas volvían luego de realizar una consulta en un centro asistencial. Jorge Granados, de la institución forense, declaró en una entrevista que ellos no llevan un registro con respecto a si la naturaleza de estas muertes tiene que ver con infecciones de covid-19 porque no es parte de su trabajo. Aunque aclaró que la neumonía sigue siendo una de las principales complicaciones en pacientes positivos junto con la miocarditis (inflamación del corazón).

Lo expuesto anteriormente por Granados reflejaría una correlación existente entre los síntomas de quienes han fallecido en la calle y un posible contagio de covid-19, sin embargo, esto por ahora es difícil de demostrar porque ellos no pueden realizar pruebas para detectar el virus en personas fallecidas.

Diputados de la UNE aprovecharon esta coyuntura para pedir a las autoridades del ministerio de Salud que se investiguen con mayor profundidad estas muertes repentinas en la vía pública y se logre establecer si están o no relacionadas con el covid-19. A criterio de estos diputados de oposición el gobierno podría estar ocultando a propósito la naturaleza de estos extraños fallecimientos para no causar pánico en la población y que la opinión pública no perciba que se les negó la atención médica en los hospitales.