Buenas o malas noticias —en Guatemala nunca se sabe—. Ayer se aprobó la Ley para la Simplificación de Requisitos y Trámites Administrativos, en el Congrueso de la Cosa Pública. Y Antonio Malouf, comandante en jefe del Ministerio de Economía, quemó cuetes en Tuiter, simplificándole al populacho que con dicha ley se “beneficiarán los negocios permitiéndoles hacer menos trámites, en un menor tiempo y todo de manera virtual”.

Eso, por supuesto, ni quita ni pone a la mayoría de ciudadanos guatemalensis que, o bien se dedican al comercio informal, o directamente a las cosas del hampa. Como indica el excelso ministro, esta nueva ley “eliminará varios requisitos que retardan o entorpecen obtener distinta papelería que emiten los organismos Ejecutivo, Judicial y Legislativo”, lo que permitiría interactuar de manera más fácil con el gobierno. Cabalmente lo que nadie honrado quiere: interactuar con el gobierno. Pero, es de suponerse, que esto beneficiará grandemente a la marita inclinada al mal que desde antes de la ley ya “interactuaba” con el gobierno, para hacer negocios turbios…

Antonio Malouf, comandante en jefe del ministerio de Economía. Fotografía de Fernando Chuy

Así que… saber… Esperemos que alguna de las cláusulas de la magnífica ley nos beneficie, siquiera para salir más fácil del bote en contextos de represión política o algo por el estilo… Mucho pedir, de plano… Hay que andar ojo al Cristo para ver qué dicen las vacas sagradas del análisis político guatemalensis, al respecto…