Luego de las jornadas de protesta que se vivieron ayer en Ciudad de Guatemala en donde la estatua de José María Reyna Barrios fue decapitada y el monumento a Cristóbal Colón sufriera daños por parte de una turba de manifestantes que decidieron así conmemorar  los 529 años de resistencia indígena, negra y popular, hoy la Ciudad del Futuro volvió a amanecer inundada por otro grupo de ciudadanos inconformes que en su pasado oscuro integraron las filas de uno de los ejércitos más sanguinarios de América Latina responsable de un plan de aniquilamiento de poblaciones rurales que algunos expertos en la materia catalogan como genocidio y otros no tan doctos se encargan de negar rabiosamente. Esta mañana, un nutrido grupo de exmilitares exige frente al Congreso de la República y otros puntos del país se apruebe una ley para que ellos reciban una compensación por “los servicios prestados a la patria”.

Ya el presidente se los explicó que está bien jalado pagarles la cifra que solicitan, porque dinero prácticamente no hay. Entonces la suspicacia de quien escribe atina a esbozar que este grupo es una de las huestes que algunos políticos inescrupulosos utilizan como grupo de choque ante determinadas coyunturas sociales (otros que reúnen estas características sería el sindicato de maestros dirigido por Joviel Acevedo y los locatarios del Mercado La terminal). Pero bueno quizá esté equivocado y estas organizaciones en el fondo sí persigan nobles fines, la historia se encargará de dilucidar sus verdaderos intereses, mientras tanto Provial informaba que más de una decena de tramos carreteros están bloqueados en Guatemala.

Hoy la cabeza de José María Reyna Barrios se encuentra bajo resguardo de la Municipalidad de Guatemala, Quiñonez, el alcalde de la capital se encargó ayer de mandar a capturar a un campesino que según él es el responsable de los atropellos al monumento. Se trata del veinteañero Rudy Amílcar López, quien a criterio de sus abogados fue detenido ilegalmente, sin orden de aprehensión emitida por un juez, otro caso habría sido que lo hubiesen detenido en flagrancia, pero como no, su defensa alega ilegalidades en los procedimientos policiales. Ahora tocará esperar cómo termina este episodio, si los fiscales del MP logran presentar suficientes evidencias para enhebrar al campesino rebelde o si la defensa logra ante las fotografías y videos evitar que Rudy viva duros momentos en un centro de detención preventiva.

Fotografía de Esteban Biba

Los guatemaltecos más conservadores seguirán gritando a los cuatro vientos ofendidos por el vandalismo y la destrucción de los monumentos en la avenida Las Américas y La Reforma, dirán que este tipo de acciones no nos conducirán a ninguna parte y probablemente tengan razón. Sin embargo, deberían notar que este tipo de manifestaciones de anarquía evidencian una profunda crisis de gobernabilidad agudizada por una administración de gobierno mediocre encabezada por el opaco Dr. Giammattei y su cúpula de funcionarios de dudosa honorabilidad que más pareciera que estuvieran celebrando una piñata permanente con los recursos del Estado.

Fotografía de Esbin García