Se nota desde hace meses que La Embajada, a secas, ya no se pronuncia en temas anticorrupción. Al parecer, está más interesada en compensar la balanza comercial entre Guatemala y Estados Unidos. Con tanto dinero de las remesas, las cuentas los ponen en desventaja.

Fotografía de Esbin García

Los temas que por tradición interesan al norte son el narcotráfico, la migración ilegal y también los negocios que el capital norteamericano tiene en el país. Quizás por eso, han sido tibios a la hora de aplicar sanciones a las estructuras criminales que operan en el OJ, la CC, el TSE, el Congreso y el Ejecutivo.

Guatemala ha sido un aliado indispensable en la lucha contra el narcotráfico. La Embajada continúa con el apoyo porque, sin importar quién gobierne, los intereses de los inversionistas van primero; mientras ésta se encarga de los temas diplomáticos y comerciales, el Departamento de Estado está preocupado por los avances del crimen organizado que tiene sus manos metidas hasta en la cocina en algunos partidos políticos que se disputarán el poder para los próximos 4 años.

La información que posee el Departamento de Estado evidencia la cooptación del narcotráfico y crimen organizado en la estructura partidaria de Vamos, Valor, Cabal, Humanista, Partido Republicano, Cambio, Nosotros y la UNE de Sandra Torres, entre los más evidentes. Ningún rincón del país está libre de esa influencia por la vía del financiamiento que después cobrarán con creces mediante el nombramiento de candidatos al Congreso, las alcaldías y las gobernaciones departamentales.

Como resultado, el país colapsará aún más, lo que no es del agrado de los inversionistas extranjeros. El gobierno de Estados Unidos perdió Nicaragua en manos de los Orteguistas. Nayib Bukele hace lo que le viene en gana y se alista para imponer una dictadura por cinco años más. A Honduras por poco la pierden y Guatemala se les está yendo de las manos con el apoyo de grandes consorcios empresariales cuya ceguera les hace creer que podrán continuar el saqueo, siempre y cuando logren mantener el control del gobernante y tenerlo de rodillas con el discurso de miedo que promueven en redes y medios afines. De no ser por ellos, Giammattei ya estaría fuera del país o preso por tanta corrupción de su gobierno.

El tiempo se está acabando y la población está harta. Los movimientos sociales darán la tónica en los próximos meses con protestas en contra del fraude que pretenden realizar. Los candidatos también están nerviosos pues sus esfuerzos se pueden ver frustrados si las aguas de los movimientos sociales rebalsan el vaso de la tolerancia.

Fotografía de Esbin García

Los rumores que llegan del norte no son muy halagadores para las estructuras criminales incrustadas en el gobierno y los partidos políticos dominantes. De llegar a elecciones, no parece probable que otro corrupto sea investido con la banda presidencial. Al menos, no será el corrupto designado por Giammattei, sino otro que no se prestará para encubrir el saqueo de su gobierno. Se escuchan tambores de guerra de varios frentes, incluso dentro del CACIF, pues hay facciones en desacuerdo con los cabezones.

Lo cierto es que La Embajada, al menos por ahora, parece aletargada o quiere dar esa impresión. Es posible que esté a la espera del momento oportuno para sacar las uñas sin perder su porte diplomático en tanto el zarpazo llega por otro lado. Ante esa perspectiva, ya hay empresarios sacando capitales al extranjero. La República Dominicana es uno de los destinos preferidos para que los ricos y famosos tomen unas vacaciones prolongadas. Otros han escogido España como sitio de retiro, pero los capitales ya reposan en cuentas de Italia, Andorra, las Islas Caimán y otros paraísos fiscales.

El llamado que el Cardenal Ramazzini ha lanzado a la población se llama Convergencia Nacional de Resistencia. Hasta ahora parece un movimiento de centro izquierda, aunque es posible que se le sumen otras fuerzas centristas y que logre aglutinar un movimiento con suficiente fuerza para destronar al Pacto de Corruptos. En los próximos meses seremos actores o espectadores de profundos cambios. Si conviene a los intereses de La Embajada, los veremos sumarse al combo.

Fotografía de Esbin García