Las órdenes de captura contra el rector murphy paiz y exrector estuardo gálvez revelan el grado de penetración contrainsurgente a la Universidad de San Carlos (Usac), iniciada con mayor magnitud en la década de los 80 del siglo XX, con antecedentes en los 60 y 70. Esa política de terror fue ejecutada por el ejército caca mediante el secuestro, asesinato, desaparición y exilio de dirigentes estudiantiles, profesionales y sindicalistas: altamente comprometidos con los sectores pobres del país y de gran incidencia científica, profesional e intelectual en la vida nacional.

Murphy Paiz, rector de la Universidad de San Carlos.

El informe para la Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) registra más de 600 ataques contra la comunidad sancarlista durante la guerra interna. La burguesíaoligarquía comenzó a financiar por esa época a grupos de “profesionales” y “estudiantes”, para que ocuparan los espacios dejados por los sancarlistas sacrificados. Su éxito más notorio fue la cooptación de la Asociación de Estudiantes Universitarios “Oliverio Castañeda de León”, que controlaron por casi dos décadas. Se adueñaron de la rectoría al financiar al demócratacristiano eduardo meyer (capo involucrado en el robo de millones de quetzales al congreso de la república) hasta colocar a ratas de colección como jafeth cabrera, murphy y gálvez.

Las candidaturas de decanos y vocales estudiantes ante el consejo superior universitario fue otra de las tácticas cooptadoras, quienes una vez triunfantes comenzaron a: enriquecerse vía la corrupción, desmantelar el currículo de contenido social, que vinculaba al estudiante con los problemas nacionales; quebrar a la universidad para privatizarla o encarecerla, así como vincularse descaradamente con los sectores económicos poderosos y con el ejército caca. Carajo: ¡varios chafas han obtenido sus títulos en la Usac, con la complicidad de decanos y rectores!

Estuardo Gálvez, ex rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Hasta la simple autorización de centros de fotocopiado, parqueos y cafeterías en el campus de la Usac tuvo visos contrainsurgentes, de enriquecimiento ilícito y penetración del crimen organizado. Recuerde la mafia de “los gatos” y jorge mario garcía, vinculados al unionismo del ignorante álvaro aznú. Una vez cooptada y diezmada, la Usac fue sometida al terror sicológico y al desprestigio, por medio de campañas de la prensa oligárquicoburguesa.

En el 89 golpean a la última estructura organizativa estudiantil, remanente del Frente Estudiantil Revolucionario “Robín García”: Los Mártires del 89. El modus operandi de esos grupos “profesionales-estudiantiles” contrainsurgentes consistía y consiste actualmente en lanzar campañas electorales ostentosas, almuerzos o cenas en restaurantes exclusivos, ofrecimiento de plazas en el Estado y en la San Carlos, acarreo de profesionales y estudiantes durante votaciones cruciales, otorgamiento de maestrías o becas del gobierno de taiwan, involucrado en sobornos a presidentes (recuérdese el caso portillo), y de israel, que durante la guerra dotó al ejército caca de armas, aviones, asesoría y hasta militares que torturaron a guatemaltecos capturados ilegalmente.

A miles de estudiantes de la Usac les caló el terror de Estado y dejaron de participar directa o indirecta en grupos estudiantiles; la mayoría optó por abstenerse de votar en eventos de suma importancia como la elección para la AEU y para representantes estudiantiles ante las facultades o el consejo superior universitario. Ello benefició a las mafias que empezaron a adueñarse como un cáncer del alma mater. La San Carlos es pues un reflejo de la crisis de valores de la sociedad guatemalteca cuyo cáncer más visible es la corrupción. Por eso no extrañan las capturas de los capos murphy y gálvez: acusados por la FECI de manipular y transar los nombramientos de magistrados para integrar la corte suprema de justicia y la Corte de Constitucionalidad.