Fotografía de Lozano

La pandemia vino a develar los tiempos de oscuridad, los tiempos del antes con tanta desigualdad, irrespeto, insolencia contra el medio ambiente, una sociedad irracional y consumista donde el dios “pisto” nos hizo creer en ídolos de barro. Una sociedad sin un valor interior y sin satisfacción interior muy lejos de lo que se nos vendió como “felicidad”.

Por primera vez en la historia existe la sensación de una sola humanidad padeciendo el mismo mal, lo que le pasa a uno, les pasa a todos, metidos en cuarentena con miedo al virus. Los tiempos del miedo, tiempos que también develan las grandes falencias de la sociedad en que vivimos, sin medicina ni cuidado para los más débiles y donde los más fuertes tienen aún más miedo que los menos afortunados. Única situación donde el que más tiene, también tiene más miedo.

No se han dado cuenta que uno viene al mundo a perderlo todo. La muerte es inexorable, imbatible y todos caeremos frente a ella. Vivir con temor es peor que estar muerto.

Vienen los tiempos del mañana, cuando pase el tiempo del miedo. ¿Qué queremos para ese día? ¿Cuántos nos preguntamos si lo veremos? ¿Y qué haremos para lograrlo?

El mañana debe ser brillante para todos, bonanza para todos. Debemos abandonar ese capitalismo salvaje que busca piñatizar al Estado y esclavizar a las mayorías. El estado y la sociedad deben retomar el rumbo, bienestar para todos significa exactamente eso, bienestar para todos.