Varias organizaciones bochincheras, fundaciones, sindicatos y otros colectivos de aquellos denominados “vividores del conflicto” por la derecha recalcitrante del país, se pronunciaron ayer en contra de las reformas a la Ley de las ONG’s, tras la negativa de la Corte de Constitucionalidad (CC) de ponerse la mano en la consciencia y aceptar el amparo interpuesto para que no entren en vigor estas reformas hechas a la medida del Pacto de Corruptos. Las mismas conceden al Ejecutivo la facultad de clausurar a las oenegés a su sabor y antojo.

«Rechazamos esta reforma porque concede al Ejecutivo un poder casi absoluto de decidir quiénes sí y quiénes no pueden expresarse y organizarse. Esto atenta, potencialmente, contra los derechos de toda la población guatemalteca. Además, obstaculiza la libertad fundamental de toda persona para participar en asuntos públicos, elevar la voz, exigir cuentas y sumar esfuerzos para brindar servicios que atiendan las necesidades de la población», manifestaron en un comunicado.

Hicieron también un reclamo a la CC, a la cual evidentemente le valió un pepino….

«A la Corte de Constitucionalidad le recordamos que su rol es proteger los derechos constitucionales de la población y no favorecer a quienes les colocaron en la magistratura. Esta es la primera prueba de su legado para la historia del país.»

También pasaron a recordarnos que las oenegés actúan cuando «el Estado no garantiza servicios básicos y no atiende las necesidades de la población (…) quienes responden son las organizaciones sociales y comunitarias», lo cual supone la paradoja fundamental del subdesarrollo ocasionado por el neoliberalismo.

Tras la firma de la paz, la caída del bloque socialista y la emergencia de la ingeniería social propia del neoliberalismo, las oenegés eclosionaron como herramientas paliativas que libran al Estado de su responsabilidad de responder a distintas problemáticas; fomentando así un modus de mendicidad que maquilla la miseria en vez de cambiar los problemas estructurales que la provocan. La existencia de las oenegés entraña este dilema fundamental. Sin embargo, este dilema tampoco quiere ser resuelto por las absurdas reformas a la Ley de ONG’s, que sólo fomentan la supremacía abusiva del Pacto de Corruptos. Seguimos necesitando una revolución en este país de Glorias Álvarez.

La primera vicepresidenta del congreso, Sofía Hernández durante la sesión ordinaria de ayer.