La noche del lunes 10 de enero de 2022 la Junta Directiva saliente ofreció una fiesta en la terraza de la Casa Larrazábal, luego de finalizar una serie de remodelaciones  en dicho inmueble y antes de entregar la presidencia del Legislativo a Shirley Rivera, diputada del oficialismo.

Muy pocos avances se perciben durante los 2 años consecutivos que Allan Rodríguez presidió la Junta Directiva del Congreso de la República. La IX legislatura pasará a los libros de historia como una de las más ineficientes y onerosas, al menos así lo planteó un estudio presentado por la organización Alianza por un Congreso Eficiente, que acota que lo que sí se incrementó durante la presidencia de Rodríguez fueron las contrataciones de personal en distintos renglones.

Según el colectivo Alianza por un Congreso Eficiente, el período legislativo correspondiente al año 2021  estuvo marcado por el incumplimiento de la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y Corte de Apelaciones.

 

UNA LEGISLATURA ONEROSA

Durante el segundo año de Rodríguez como presidente del Congreso tuvo lugar un incremento en el gasto del presupuesto del Legislativo (Q 69 millones). De los Q 933 millones asignados a dicha entidad, se ejecutaron Q 852.8 millones. Según el mismo análisis, cada diputado del Congreso le cuesta al pueblo de Guatemala un promedio de Q 5.3 millones de quetzales, que no se ven reflejados por ninguna parte en mejoras para sus electores.