Por diversas razones, la mayoría de nosotros, nos alegramos de que terminara el 2020, un año lleno de dificultades, tormentas, pandemias y malos gobernantes que empeoraron la situación, lejos de paliarla.

Fotografía de Engler García

Empezamos este 2021 con nuevas esperanzas, nuevas ideas y nuevas propuestas para solucionar los problemas arrastrados del año pasado. Por eso, la importancia de tener claras las prioridades políticas y sociales para este nuevo año. Para ello es fundamental seguir convencidos de que los cambios que pedimos no son imposibles de alcanzar y que solo es un pequeño grupo quien obstaculiza que se den esos cambios.

Es fundamental que sigamos, además, intentando lograr la unidad de propósitos entre las fuerzas sociales y políticas progresistas del país, en aras de fortalecer la movilización social, que es la única que puede presionar a estos funcionarios que viven de la corrupción y el saqueo de los recursos públicos.

El concepto de ciudadanía debe ser interiorizado por cada guatemalteco (a) para exigir que se cumpla el precepto constitucional de que “el poder radica en el pueblo”, quien solo “lo delega” temporalmente a unos representantes, siempre y cuando éstos cumplan con su responsabilidad de trabajar por la gente.

No debemos dejar olvidadas las exigencias del 2020: empezando por exigir ¿#dónde está el dinero? autorizado al gobierno para enfrentar la pandemia, el cual no se recibió y del cual no nos han rendido cuentas.

El presidente cerró el Centro de Gobierno como una “concesión” política pero no sabemos si sus funcionarios solo serán “reciclados” a otras entidades del estado. Se anunció la renuncia de los ministros (algo común en todos los gobiernos al terminan el año) pero debemos exigir que sea renovado el gabinete completo y que sea el señor vicepresidente quien lidere el mismo, como lo establece la ley.

Es prioridad lograr que este gobierno invierta los recursos para solucionar problemas sociales y estructurales urgentes, como la desnutrición, la salud preventiva, el desempleo, el control del costo de la canasta básica (más ahora que no hubo aumento salarial), la recuperación de la infraestructura vial y los problemas ambientales provocados por el cambio climático.

Por supuesto debemos presionar para exigir que se modifique la ley electoral (LEPP) para lograr una democracia con participación ciudadana directa, ya que los partidos políticos actuales no la permiten, y con mecanismos de responsabilidad para esos partidos y para los candidatos que violen dicha ley.

¡Seguimos Adelante! Hay mucho por hacer. Buen año 2021.