“La mariposa de nuestra democracia ha sufrido una metamorfosis inversa y es hoy un espantoso gusano”

Estamos a las vísperas de iniciar el nuevo proceso “engaña babosos” y el banderazo de salida lo tuvimos en el más inesperado de los lugares, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que nos acaba de informar de un “acuerdo amistoso” entre el Estado de Guatemala y una candidata que no pudo participar en las elecciones pasadas por tener impedimento constitucional.

¿Cómo así que un acuerdo amistoso?

Pues sí, nuestro respetado Procurador General de la Nación, actuando en nombre del Estado declinó una batalla por defender la Constitución Política de la Republica y llegó a un acuerdo con la candidata, abriendo de par en par las puertas para que la Corte de Constitucionalidad de marcha atrás en su sentencia del 2019, donde impedía la participación de la susodicha candidata por impedimento constitucional expreso.

Lástima grande que dichas decisiones y participación en los procesos electorales, cuyos resultados nos afectan a todos, sea relevante para solo unos cuantos. La realidad es que, a la mayoría de guatemaltecos, esa acumulación de actos de des-ilusionismo, mal llamado proceso, únicamente por ser la acumulación de un montón de actos de dudosa legitimidad, aunque con estricta legalidad, eso sí, en realidad les es totalmente ajeno al estar la supervivencia con el agua al cuello todos los días, antes que pensar en el futuro o interesarse en este circo barato en que se convirtió el tal proceso eleccionario. ¡Resulta que hasta payasos hemos electo!

Las mayorías han sufrido un desencanto total con la mal llamada democracia participativa. ¿Quién participa? Los mismos de siempre. Y esas mayorías saben que no importa quién sea electo para ocupar la presidencia, diputaciones o alcaldías, de todas maneras, ninguno de ellos se ocupará de los intereses del pueblo y menos aún del bien común. Después de décadas de promesas vacías con la palabra “cambio” como común denominador y más de lo mismo como eterno resultado, el desencanto es tal que más de un millón y medio de jóvenes no se han empadronado, representando un 20% del padrón electoral, el cual entonces queda en manos de los mayores que están acostumbrados al sistema. Para la juventud el único futuro está en el norte.

Cuando escuchamos de los gobernantes la cantaleta de mentiras: vamos en buen camino, crecimiento económico, seguridad avanzada, salud con suficientes vacunas y un largo etc., lo que queremos es saber la posición de cada potencial candidato con respecto al eterno discurso. ¿Y por qué no los oímos? Pues muy simple, la trampa de la Ley Electoral y de Partidos políticos que prohíbe “promocionar la imagen” bajo la amenaza de no ser inscritos como postulantes a los cargos de elección popular. ¿Resultado? Silencio absolutamente absurdo, dando como consecuencia que la elección será entre honorables desconocidos y des-honorables viejos conocidos.

Así que el pueblo tendrá enfrente el menú electoral parecido a un cartón de bingo, donde le darán la elección de morir de cáncer, sida, herpes o hasta covid, pero ni de chiste puede elegir a un hombre de Estado, alguien con una visión profunda de la realidad y con un concepto de futuro para las mayorías.

Por lo tanto, continuar con este ciclo de teatro de terror cada cuatro años no es posible. El país no está arriesgando su futuro cada cuatro años, lo que sí está arriesgando es un latigazo del pueblo, que harto y hastiado y con hambre es capaz de cualquier cosa. Ninguno de los personajes en la contienda tiene el carácter de salvador de la patria y mucho menos de ser el ungido por Dios para salvarnos. Las elecciones dejaron de ser una vía democrática y una opción para la renovación de la república y se constituyeron en un mecanismo legal y formal de sustituir a los capos que se encargarán del saqueo durante los próximos cuatro años.

En estos tiempos que la guerra en Ucrania está mostrando sus consecuencias mundiales, vale la pena que el lector estudie el fenómeno de la Revolución Naranja de 2004 y la Revolución de la Dignidad de 2014 en dicho país, después de todo acá en Guatemala ya vamos a mitad de camino…