En el Congreso de la República, entra a debate el presupuesto para el año 2022, lo que ha encendido las alarmas de varios grupos de la sociedad, que consideran, se ha perdido toda credibilidad en el gobierno, así como el verdadero destino que tendrán esos recursos. El Ejecutivo presentó al Congreso, un plan de gastos para el año entrante, por Q103 mil 992.5 millones, con un incremento de Q10 mil 123 millones, sobre el presupuesto actual, que es de Q93 mil 869 millones. En estas cifras no se encuentran las ampliaciones aprobadas en el 2020 para hacer frente a la pandemia, que lo elevó a Q107 mil 521 millones. De sobra es conocido lo que el gobierno hizo y deshizo con ese presupuesto y no está claro a dónde fue a parar.

Por ello, la baja inversión de Salud en el manejo de la pandemia, Educación con escuelas cerradas y atención virtual y limitaciones en el sector Justicia, no justifica un aumento para el año entrante. Además, el financiamiento de este presupuesto es oscuro, que no se puede alcanzar tan solo con los impuestos de los guatemaltecos. En el proyecto, también se plantea un aumento en los gastos del ministerio de la Defensa, Cultura y el de Desarrollo Social, no acordes a la realidad, la crisis económica y de salud que vive el país. También es oscura la negociación que se realiza entre el ministerio de Educación, y el sindicato que dirige Joviel Acevedo, que pide supuestamente un aumento para los maestros y que el Mineduc no proporciona información pública, porque la califica de confidencial, pero se trata del manejo oscuro de fondos del Estado, que aportan los ciudadanos.

El Legislativo tendrá hasta el 30 de noviembre para conocer el proyecto del Ejecutivo.  El presupuesto del año pasado no se pudo aprobar y salieron a luz, las diferencias entre el presidente y su vicepresidente, por los evidentes gastos superfluos. Se produjeron protestas ciudadanas de rechazo, razón por la que el Congreso archivó el proyecto y se mantuvo vigente el presupuesto del 2018.  En el actual proyecto, se plantea la construcción de varios hospitales, de nuevas cárceles e infraestructura, pero la duda persiste, en el monto que cobrarán las empresas constructoras que se contratarán para llevar a cabo esas obras. Como ha sucedido en el gobierno de Giammattei, tendrán prioridad las mismas constructoras que se han favorecido con jugosas ganancias de su administración, algunas, propiedad de diputados y funcionarios de gobierno, de amigos o familiares.

Las dudas y desconfianza persisten, porque muchas negociaciones se hicieron a puerta cerrada y de manera anómala, y destaca una larga lista de temas. Tan solo por mencionar la negociación anómala de las vacunas con los rusos; la negociación en la renta de un terreno para la construcción de un muelle por los rusos en Santo Tomás de Castilla, para el embarque del níquel y otros minerales. En esa concesión, se daría muchas facilidades para extraer y casi regalar el mineral, de una de las reservas más grandes y de mayor calidad en el mundo, ubicada en Guatemala. Esas dos negociaciones, dejaron un sabor amargo en la ciudadanía y salieron al descubierto los métodos poco transparentes utilizados por este gobierno. Las potencias empiezan por la extracción, luego vienen los compromisos políticos donde la imposición es la norma, para luego depender de las decisiones externas. Tal como ha sucedido en las tradicionales relaciones con Estados Unidos, que impuso al país una política de dependencia.

En los negocios con los rusos, no se prevén las futuras relaciones económicas, políticas y comerciales, y tal parece que, una alfombra llena de dinero, es lo que en el corto plazo se convierte en la poca visión política de nuestro gobernante. Tampoco se ve con claridad que, a futuro, el país será el jamón del sándwich, cuando las diferencias entre EE. UU., y Rusia por obtener los recursos nacionales, el país se ubicará en el medio.  El principio de la no intervención en los asuntos internos de Guatemala, saltará hecha pedazos, por la lucha entre potencias. Se debe tomar en cuenta que, en la extracción del níquel, también se encuentran otros minerales de carácter estratégico, que, en su apropiación, los EE.UU., ha utilizado la fuerza, y las guerras en varios países para apoderarse de estos.

Por ningún lado se observa que ni en el presupuesto, ni en las negociaciones internacionales, se ponga de por medio los intereses de beneficio social. Y en el plano internacional, el entreguismo priva en las negociaciones gubernamentales. La entrega de los recursos nacionales, tiene que ver con el cumplimiento de la autodeterminación que debería impulsar el gobierno, en la que se debe hacer valer la soberanía de la nación guatemalteca.