Los niveles de violencia en el país, están en ascenso. Diariamente se conocen las estadísticas de los homicidios, asaltos, extorsiones y enfrentamientos armados entre pandillas que se producen en el medio guatemalteco. Destacan también los asesinatos que se producen de manera misteriosa y que se conoce que son y fueron los métodos utilizados como arma política, por los “escuadrones de la muerte” y las fuerzas represivas, durante el Conflicto Armado Interno, que ahora han resurgido amparados por la corrupción, la impunidad y la cooptación del Estado por el crimen organizado. Tampoco faltan los ajustes de cuentas que se producen por parte de las bandas del Crimen Organizado y los narcotraficantes.

Las estadísticas confirman que en solo 6 años se registraron más de 72,000 asesinatos, entre Guatemala, Honduras y El Salvador.  Solo en el país, se contabilizan en el periodo 23,744 homicidios y el asesinato de mujeres va en aumento. La delincuencia ha multiplicado las extorsiones, homicidios, robo de vehículos, tráfico de armas, allanamientos a residencias, asaltos y robos, pero, sobre todo, la venta de drogas o narcomenudeo, tanto en la vía pública como en lugares específicos, aspecto que ha elevado los índices de violencia.

La narcoactividad ha introducido en el país, una nueva guerra, luchando por el control territorial para el tráfico de drogas, llamada también “Lucha por la Plaza”. Se debe indicar que en Guatemala existen varias bandas y pandillas que trasiegan la droga de frontera a frontera.  Guatemala, además de servir como puente de paso de la droga que va directamente a Estados Unidos, ahora se produce en laboratorios clandestinos y también se siembra cocaína y amapola, además de marihuana. De trasegar se pasó a producir, pero lo más grave, el consumo interno se multiplicó en proporciones alarmantes. Las pandillas en Guatemala siguen siendo un factor importante, del crimen y homicidios, alimentadas por el narcotráfico y sumadas a otros grupos que crecen alrededor de esta amenaza.

Los vuelos de aeronaves cargados de droga, con pleno conocimiento de las fuerzas de seguridad, no han dejado de aterrizar en algunos departamentos, incluso utilizando jets, que son abandonados y quemados una vez cumplen su cometido. También se observan comunidades que salen en defensa de los narcos enfrentando sin miedo a la fuerza pública.  Los pocos recursos tecnológicos existentes manejados por las fuerzas de seguridad de Guatemala, no se usan completamente o son manipulados para garantizar los resultados delictivos. En Guatemala, ceder soberanía es un elemento que se mantiene en juego, porque el crimen organizado ha penetrado las mayores estructuras del Estado. El propio sistema que ha colapsado y ha sido rebasado por el crimen organizado, propicia la perdida de legitimidad de los gobiernos y pone en peligro la incipiente democracia.

Fotografías de Fernando Chuy

En el país se produce el lavado del dinero procedente del narco, utilizando empresas de fachada y también el sistema bancario. Guatemala constituye además un paraíso fiscal, donde sus ganancias están aseguradas, sin que medien restricciones, y con la venia de las autoridades. Las estructuras que movilizan la droga por el territorio nacional, han ganado autoridad política, asumiendo el control de muchas comunidades. Además de manejar las fuerzas de seguridad locales, sustituyen la autoridad de los alcaldes y gobernantes. A nivel nacional tienen representantes en el Congreso de la República, en las instituciones del Estado principalmente dentro de las Fuerzas Armadas, policiales y en el Gabinete de Gobierno.

También tienen el control del manejo de aduanas, fronteras y algunos aeropuertos. Esto con el propósito de transitar libremente por la red vial nacional, con la debida seguridad y resguardados por las autoridades.  Ello constituye una fortaleza política de los narcos, porque cualquier política que se elabore para destruirlos, inmediatamente es conocida por estos y toman las medidas necesarias para neutralizarlas. De esa cuenta, los narcos están muy cómodos, no tienen razones para desarrollar o iniciar una guerra, ya que las autoridades no constituyen una amenaza para sus operaciones ilícitas

La guerra contra los narcos es inexistente en Guatemala, no se necesita, la razón: los narcos se encuentran dentro de las estructuras del Estado amparados por la corrupción e impunidad, y estos no se pondrán a luchar contra sí mismos, porque perderían todos los privilegios que hoy gozan manejando al Estado