La responsabilidad legal del fiasco de la compra de las vacunas Sputnik recaerá sin duda en la firmante ministra de Salud. Sin embargo, está claro que no fue ella quien realizó las negociaciones ni aprobó el negocio. ¿Dónde está la responsabilidad de Álvaro González Ricci, ministro de finanzas? ¿Y la del canciller Pedro Brolo, que él mismo ha aceptado públicamente que su función fue la de ¨facilitador¨? Ni qué decir de la posición del presidente, quien frente a la que será probablemente la última oportunidad de salvar su legado, nos pretende decir que él no sabe nada y que los eventos lo tomaron por sorpresa. Acá esto apesta. ¿Cómo es posible adelantar 82 millones de dólares sin garantía de entrega ni respaldo de responsabilidad?

¿Acaso estamos tratando con un plomero para arreglar el inodoro que pide 50% de adelanto para ir a comprar los repuestos y tal vez llega?

La novatez e inexperiencia y sobre todo el avorazamiento por lograr las “comisiones”, impulsó al verdadero artífice de este negocio a violentar la ley, ya que la famosa “ley de vacunas” claramente establece que la negociación se hará en forma directa entre los fabricantes y los gobiernos. Incluso, nos han dicho en conferencia de prensa que los fabricantes NO les venden a entidades privadas. ¿Entonces cómo el fabricante de Sputnik SÍ le vende al intermediario Human Vaccine LLC y después este ente nos vende a nosotros? Ni que decir del famoso “acuerdo de confidencialidad” que el ministerio de Salud nos dijo que los fabricantes la habían “llamado al orden”. Ahora ya sabemos por qué…

Fotografía de Danilo de Jesús Ramírez

Más importante es la pregunta: ¿Ahora que hacemos para vacunar a la población? Sin negociaciones abiertas con otros verdaderos fabricantes, sin la mitad del pisto, pues denlo por perdido ya, y dependiendo únicamente del mecanismo COVAX que solo garantiza vacunas para el 20% de la población, la pandemia tiene el espectro de lo que está pasando en India, un contagio sin control y eso es que ese país es conocido como la “farmacia del mundo”. ¿Qué nos espera a nosotros?

De igual manera inquietante el hecho denunciado por la Procuraduría de los Derechos Humanos, que las vacunas de Aztrazeneca que ingresaron en el último lote de COVAX vencieron en mayo. ¿Están vacunando con vacunas vencidas?

¿Y de qué forma le responderán a la población? Porque ya vimos que la flamante ministra lo primero que se le ocurrió fue atacar a los denunciantes y NO desmintió con pruebas el hecho del vencimiento.

Y al final de cuentas ¿en manos de que negociadores estamos?, que ni siquiera saben la diferencia entre hacer una compra CIF (cost, insurance and freight) por su siglas en inglés, que significa que el producto es entregado en puerto guatemalteco con seguro y flete incluido mientras que la sorpresa que se dieron, clara luz de la ignorancia comercial de nuestra gente, es que el negocio era FOB (free on board), es decir que no contaba ni con seguro ni con flete y ese “errorcito” nos costará, si es que algún día entregan las vacunas, 43 millones de quetzalucos adicionales.

Fotografía de Danilo de Jesús Ramírez

Los guatemaltecos queremos las vacunas, ya el resto del mundo abrió, en los EE. UU. todas las restricciones terminan el 4 de julio, en Inglaterra e Israel ya no existen restricciones. Todos queremos volver a la normalidad y ya nadie está pensando en restricciones.

Ministra, ¡RENUNCIE! y señores del gobierno, si no pueden entonces no estorben y déjennos a los ciudadanos organizarnos y sacar la tarea nosotros mismos.