La aprobación de “urgencia nacional” de la integración a la Corte de Constitucionalidad de Néster Vásquez Pimentel, aduciendo que el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (Cang) notificó que no existen impugnaciones por resolver, y las declaraciones de Alejandro Giammattei en contra de Juan Francisco Sandoval jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) son un claro ejemplo del nivel de cooperación que existe de parte de los corruptos del país y la determinación que tienen para sacarse esa piedra en el zapato que ha sido esa fiscalía, al parecer no tienen por el momento oposición que los haga dudar de tan descarados actos en contra de la democracia de este país.

Los engranajes de la inconstitucionalidad se están acoplando cual reloj suizo, Vásquez Pimentel es el voto que necesitan para la resolución que declara la inconstitucionalidad de la FECI, después de esto es muy difícil imaginar a nuestro país con un futuro esperanzador, la premonición de que cosas peores se avecinan se queda corta al ver la situación en que nos encontramos y a estas alturas el pesimista dirá que las cosas no se pueden cambiar, que así nos quedaremos, pero los positivistas sabemos que no es así, que las cosas van a empeorar, y nuestro estado de indiferencia nos hace cómplices de todos los males que nos descalabran como sociedad.

Los sucesos en nuestra actual coyuntura evidencian la desesperación del Pacto de Corruptos por asegurarse la impunidad, el poder del alcance de la cooptación que han logrado, pero sobre todo evidencia el vacío que se ha creado en  la sociedad civil, de parte de los jóvenes, de las empresas que aún realizan negocios con ética, de parte de los funcionarios que aún les queda dignidad, de los sectores educación, salud; estamos como en la novela de Gabriel García Márquez, “Crónicas de una muerte anunciada” donde sabemos que nuestra democracia está muriendo, pero nadie hace nada, lo peor de todo, sabiendo que podemos hacer algo para evitarlo.