FOTOGRAFÍA DE SIMONE DALMASSO

Niños y niñas a partir de los seis años ya pueden acudir a los centros de vacunación, importante será que este paso permita que aumente el número de personas que adquieran la inmunización. Guatemala continúa siendo uno de los pocos países que mantiene todo tipo de restricciones, ello debido al poco avance en el proceso de inoculación de sus habitantes.

Cada ciudadano tiene en sus manos la oportunidad de que paulatinamente vayamos dejando en el pasado el uso de la mascarilla y que nuevamente podamos saludarnos de mano, darnos un abrazo y poder compartir con familia y amigos sin el temor a ser contagiados.

Los pasos dados y autorizados por las autoridades que permitirán el retorno a la normalidad han sido importantes, las clases hibridas probablemente se transformen en presenciales muy pronto, cuando esto ocurra será comprensible que se produzcan nuevos contagios, pero nunca más del nivel de los ocurridos al inicio de la pandemia, cuando contagio era sinónimo de muerte por el desconocimiento para enfrentar esta nueva enfermedad.

En la escuela o en el colegio la niñez inoculada podrá paulatinamente retirarse la mascarilla, ello les permitirá volver a los juegos durante el recreo, esa posibilidad de convivencia permitirá que cualquier afección que se pudiera haber generado como consecuencia del confinamiento vaya siendo cosa del pasado.

Fotografía de Simone Dalmasso

El poco avance en el proceso de vacunación dejó de ser responsabilidad del gobierno, ahora es la población la que por temor o por desconocimiento detiene la posibilidad de que se produzca la inmunización de rebaño.

Aprovecho la oportunidad brindada por este espacio, para desde mi posición individual llamar a los padres de familia y a la población en general, para que acuda a los centros de vacunación, no importa la edad que se tenga siempre y cuando sea a partir de los seis años, lo fundamental es vacunarse con las tres dosis, con ello se sentarán las bases para que disminuya la cantidad de muertes por Covid-19 y que paulatinamente vayamos venciendo esta terrible enfermedad.