SIN TAPUJOS

El presupuesto no fue la causa de las manifestaciones que se realizaron este fin de semana en diferentes lugares de Guatemala y en el extranjero, esto viene desde muy atrás, pues Alejandro Giammattei ni siquiera tenía seis meses de haber asumido la presidencia, cuando muchos sectores de la población lo declararon non grato y le pedían su renuncia.

Fotografía de Fernando Chuy

Seguramente Giammattei se amilanó, cuando vio que los diputados de su partido era un pequeño grupo en el Congreso, y que lo más práctico para que no le sucediera igual que a Jorge Serrano, se alió con los del Pacto de Corruptos, llegando a acuerdos incluso con la fracción de la UNE que comanda su dizque “enemiga política” y a la que iba a meter al bote, Sandra Torres.

Nunca pensé que Giammattei fuera tan consentidor de los actos de corrupción que están haciendo sus altos funcionarios, se ha puesto a la par de los desgobiernos más perniciosos que ha tenido el país, y que tristeza haber desaprovechado llegar a la primera magistratura de la Nación después de cuatro intentos, para que la población entera ya esté harta de sus actos.

No nos llamemos a engaños, el presupuesto que aprobaron en forma veloz como lo fue la lectura que el secretario de la Junta Directiva dio al dictamen de este, el presupuesto fue lo que rebalsó el vaso de tantas torpezas que ha venido cometiendo el gobernante.

Desde el inicio de su gestión Giammattei actuó mal, nombrando a ministros de Estado de lo más mediocre, ninguno ha dado la talla para el cargo, eso sí, algunos se han caracterizado por su amor al dinero, que cuando han sido señalados por deshonestos, ni siquiera han salido en su propia defensa, porque saben que se les está diciendo la verdad.

Los ministros y secretarios de Estado más cuestionados, y a quienes se les ha comprobado las porquerías que están haciendo, ahí siguen sin que el presidente actúe contra ellos. Los funcionarios más señalados son el director del Centro de Gobierno, Miguel Martínez; dependencia que el gobernante se la sacó de la manga; la secretaria general de la Presidencia, Leyla Lemus, conocida como -la Todoterreno 4X4-; el ministro de Desarrollo Social, Raúl Romero, defensor del obscuro negocio de las galletas escolares; el titular de la cartera de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, Josué Lemus, quien ha realizado millonarios negocios con constructoras muy impugnadas de los desgobiernos anteriores; el ministro de Finanzas, Álvaro González Ricci, alias -pela-, que fue sorprendido en un audio diciendo irresponsablemente que el dinero de los bonos por el Covid-19, había que entregarlos a como dé lugar y que pela a quién se lo den. El resto del gabinete como decimos en buen chapín, NI FU, NI FA.

Fotografía de Fernando Chuy

Para terminar de ajustar y arruinar todo, ha nombrado ministro de Gobernación a Gendri Reyes, un funcionario de trayectoria muy cuestionada, porque trabajando en la SAAS estafó a la CICIG por Q650 mil, por lo que le dieron de baja. Desde hace ratos se le ha señalado como un deshonesto, que venía serruchando la silla a sus antecesores, Edgar Godoy y Oliverio García Rodas, para quedarse en el cargo, y ahora lo logró. Por cierto, se estrenó muy mal en su puesto, ya que el sábado pasado actuó con hechos violentos contra personas que se encontraban manifestando en forma pacífica, cosa que no sucedió con los que quemaron la bandera nacional para prender fuego a las instalaciones del Congreso de la República, que según parece, fue un montaje que estaba preparado para manchar la manifestación que se plantó pacíficamente en la Plaza de la Constitución. Las investigaciones tendrán que hacerse y caerle el peso de la ley a los responsables de tan deleznable suceso. Esa es la porquería de gente que tiene en su gabinete, que por ellos le puede costar la presidencia.

En fin, no fue el presupuesto lo que causó el malestar de la población, eso fue lo que derramó el vaso, pero el descontento viene desde el mal manejo de los recursos económicos – financieros y endeudamiento, como también por la forma de manejar las acciones contra el coronavirus. Cerró la economía del país cuando todavía no era necesario, y la abrió, cuando la plaga estaba en lo más alto. Aunado a ello, las alianzas que ha acordado con los más pícaros y desventurados como Felipe Alejos, con quién después se distanció; con el despreciable sindicalista Joviel Acevedo, la escoria más execrable que hay; con los nefastos Jimmy Morales y Sandra Torres con quienes ha pactado indirectamente a través de sus partidos políticos; y para poner la guinda al pastel, con el Pacto de Corruptos incrustados en el Congreso de la República, Corte Suprema de Justicia, con las mafias del narcotráfico y fracciones del sector privado, interesados en seguir esquilmando al pueblo honrado y honesto de Guatemala.