Al realizar una comparación entre cada país sobre la atención que los Estados han brindado a sus habitantes, podemos señalar con toda certeza que la población guatemalteca se encuentra entre las menos atendidas por su gobierno. Específicamente hablando sobre el Covid19, la totalidad de población inmunizada con las dos dosis no alcanza ni siquiera el 1%.

Debe reconocerse que las autoridades actuales, entre ellos el mismo presidente de la República originalmente adoptaron las medidas de manera correcta, eso evitó que se propagara la enfermedad y que muriera más población, pero luego esas decisiones que eran correctas quedaron en el olvido, habiéndose abierto el país a todo tipo de actividades, casi ignorando que el peligro del Covid19 acecha a la humanidad a cada metro de distancia.

Portal del Comercio, Centro Histórico de la Ciudad del Futuro. Fotografía de Esteban Biba

Luego de haber eliminado casi en su totalidad las medidas de restricción se produjo un suceso que dejaría a la población guatemalteca en situación de vulnerabilidad, enfrentando la enfermedad y la muerte.

La cifra de muertos pronto alcanzará las 10 mil víctimas en un corto periodo que inició hace 14 meses cuando apareció el primer caso de Covid19, muchos más muertos que los provocados por el ejército durante el mismo periodo de tiempo. A la velocidad que las potencias mundiales le vienen donando vacunas a Guatemala, posiblemente en unas décadas cuando se haya producido la inmunización, la cantidad de víctimas superará a las del Conflicto Armado Interno.

Las vacunas compradas para poco han servido, porque a pesar de haberse pagado USD$80 millones, las que han venido al país han sido escasamente 350 mil, esas se han convertido en las vacunas más caras del planeta, debido a que no hay garantía que llegarán alguna vez y mientras tanto la población está asumiendo el costo humano.

Este crimen que se está cometiendo debe ser investigado, que el Ministerio Público proteja a sus habitantes en lugar de ser utilizado para deshacerse de sus críticos.