PARTICIPACIÓN POLÍTICA

La política cuesta dinero y esto es un hecho inevitable, pero también permite cuestionar ¿si no hay dinero tampoco habría política? La respuesta es no necesariamente, porque una definición técnica de la política “Es el conjunto de relaciones derivadas de la interacción de los seres humanos como consecuencia de vivir en sociedad” También se afirma que la política surgió con el fin de mediar entre los conflictos que experimentan los individuos que viven en sociedad.

El Estado cuenta con un territorio y una población, y mientras estas dos variables sean más grandes, más personas desean dirigir y mediar en las relaciones sociales. De aquí que los partidos políticos necesitan dinero para existir, para organizarse y organizar campañas electorales, para sondear la opinión pública, para atraer a sus partidarios a las urnas, para persuadir a los indecisos, etc. Algunos se oponen al financiamiento político con dinero público, pero al inclinarse por el financiamiento privado este a veces se convierte en la fuente más grande de la corrupción.

Los políticos sólo pueden encontrar el dinero donde está, y hay que competir por acceder a ese dinero, aquí radica el origen de la distorsión, porque la competencia no se da entre iguales. Dada la desigualdad en los recursos financieros (entre pequeñas y grandes empresas, entre ricos y pobres) la competencia por la influencia política puede no sólo generar excesivos gastos políticos o una mala asignación de recursos productivos, sino que también puede hacer que los resultados políticos favorezcan a aquellos con mayores recursos para así perpetuar diversas desigualdades.

Este fenómeno da origen a los grupos de presión desde luego son los poseedores del dinero y entre las distintas formas de presionar están, influir y movilizar al electorado, el financiamiento de campañas electorales, el lobby de legisladores y del poder Ejecutivo, así como el uso del sistema judicial. Esquemáticamente el dinero hace que los resultados políticos favorezcan a los donantes siempre que: 1) Los donativos políticos afectan las promesas de los partidos en las elecciones; 2) Los donativos de campaña afectan los resultados de las elecciones; 3) los donativos políticos o el lobby afectan las decisiones legislativas, y 4) los donativos políticos, el lobby o los sobornos descarados inciden sobe las decisiones ejecutivas o regulatorias.

Como vemos el dinero prevalece sobre las buenas intenciones, y elimina planes o visión de país, se hace política para acceder a los recursos financieros y los financistas son inversionistas, que tienen planes desligados del interés o mejor dicho de la necesidad de la población.

Nuevamente la invitación de seguir atentos a los partidos políticos, cuestionar quiénes están detrás y qué pretenden lograr al llegar al poder.

*Extraído del documento: Política Dinero y Poder. OEA y Fondo de Cultura Económica