Giammattei está tratando de que no le ocurra lo que al expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, cuando un juez, a petición de Estados Unidos lo acusara de narcoactividad, razón por la que se le extraditará hacia el Norte, según informó el portavoz de la Corte Suprema de Justicia de ese país, noticia con vergonzosas imágenes, que le han dado la vuelta al mundo.

Esta semana salió a luz en los medios de prensa, otro acto de corrupción, cometido durante la campaña electoral por el partido Vamos y su candidato de entonces Alejandro Giammattei, acusados de financiamiento electoral anómalo por Q20 millones. La información en los medios es muy rica en datos, no es la intensión de repetirla. Pero si destacar que a este gobierno se le señalan actos de corrupción semana tras semana, durante los dos años que lleva su administración.

Esta es una de las razones por las que al gobierno le urge cooptar las funciones del Ministerio Público, MP, para detener cualquier tipo de investigación sobre sus manejos fraudulentos, asegurando no seguir verdaderas líneas de investigación que lleven a un proceso penal. Aunque sobre ello, se han filtrado hacia el público y la prensa, determinados actos anómalo en el mal manejo de los recursos del Estado, lo que indica también que no todos los fiscales les van a esconder sus malversaciones, algunos por temor, están en espera del cambio de gobierno, para destapar la “olla de grillos”.

Es pública, la situación que se manifiesta de manera descarada en el Congreso de la República, donde se produce una alianza de partidos políticos que van de la mano con el oficialismo, llamada Pacto de Corruptos.  Estos se han dedicado a aprobar alguno decretos, leyes ordinarias y acuerdos gubernativos, que únicamente han beneficiado a determinadas empresas, pero sobre todo a las mafias que integran el Crimen Organizado, nacional e internacional, enquistado dentro de los poderes e instituciones del Estado. Eso también es de sobra conocido por la sociedad guatemalteca, porque todo eso se ha filtrado a la prensa y otros medios de comunicación masiva, incluyendo a prensa internacional, como sucedió esta semana, denunciando los sobornos del gobierno, según una publicación periodística del medio salvadoreño “El Faro”. Los sobornos a los ministerios y al presidente están a la orden del día, para aprobar contratos que benefician a determinadas empresas, sobre todo, las de amigos, familiares e internacionales, acostumbradas a pagas grandes sumas para poder operar en el país.

Llama la atención que las leyes que Giammattei prometió aprobar, sobre todo la que permitiría combatir a las maras y pandillas, declarándolas terroristas, se quedaron en eso, en promesas. Se debe considerar que todas aquellas iniciativas de ley que no les representen votos en las próximas elecciones, simplemente no pasarán, sobre todo, si en nada benefician las futuras aventuras electorales de la “alianza”.  Así mismo, se ha hecho un gran esfuerzo y han pasado grandes sumas de dinero y mordidas bajo la mesa. Ello para tener el control de la Corte Suprema de Justicia, como también de los jueces que deben dictar sentencias, donde los funcionarios públicos deben salir airosos, incluyendo a los miembros del Ministerio de la Defensa, que en los últimos tiempos se les ha visto ligados al narcotráfico. Las represalias contra los jueces que no se alinean son públicas y documentadas en la prensa, destituyéndolos o quitándoles procesos significativos, si no siguen los lineamientos de la Liga de Corruptos y encarcelando a los más rebeldes, también la lista es conocida. Las magistraturas de la Corte de Constitucionalidad, sí o sí, se han sumado a las órdenes o amenazas gubernamentales, haciendo legal cualquier anomalía o cualquier acto de corrupción. Se encuentra próxima la elección en el Congreso, del Procurador de los Derechos Humanos, que desde luego debe pertenecer a esa mafia.

Todas estas instituciones y poderes del Estado, han conformado una estructura perversa, mafiosa y autoritaria, vinculada al gobierno de Giammattei, alejada de la democracia, de la gobernabilidad y de falta de beneficios hacia la sociedad. Estas mafias, están determinando las reglas del juego de aquí hasta el final de su gobierno. Eso si no hay algún inconveniente que le haga terminar su administración un tiempo antes, como sucedió con la administración del Patriota. Se sebe mencionar que todos estos actos, están siendo observados por el Departamento de Estado de los EE.UU., y otros organismos internacionales que tienen que ver con el apoyo y desarrollo de los países.

Por el camino que va el gobierno, en visibles y bien documentados escándalos tras escándalos, actos de corrupción tras otro, se le auguran dos caminos, así como al expresidente hondureño: la cárcel por corrupción o la extradición hacia los Estados Unidos, al haber avalado los negocios del Crimen Organizado trasnacional, sobre todo del narcotráfico. Es solo cuestión de tiempo.