Tras casi dos años de miedo, distanciamiento y desconfianza, la situación en vez de mejorar, va cada día peor. Los sucesos nos devoran día con día y la población cada vez más pobre ve con poca esperanza el futuro. Si no que lo digan los patojos graduandos de bachiller de un prestigioso colegio en la ciudad de Guatemala, que fueron blanco de burlas y feroces ataques en redes sociales, pues, sin excepción, todos querían migrar y radicar lejos de su país. ¿Por qué? Y eso que estamos hablando de un colegio de élite, donde el futuro para sus miembros es bastante más prometedor que para el guatemalteco promedio. ¿Qué dirán los patojos que no llegan a bachillerato en las aldeas de Alta Verapaz?

Se reportan más de 285 mil deportados de la frontera norteamericana, de ellos casi 60 mil menores de edad. Eso, más los deportados de México, suman en exceso de medio millón de guatemaltecos que intentaron huir solo en un año de esta cárcel llamada Guatemala, incluyendo al carcelero mayor y su equipo de guardias penitenciarios, que, acostumbrados a lidiar con los problemas con la fuerza, carecen de capacidad de diálogo y una visión de futuro, lo importante es el pisto de inmediato, jódase quien se joda…

Solo en 2 semanas hemos visto la quema del congreso, la persecución penal de periodistas, los desalojos violentos del El Estor, las vapuleadas de la policía municipal a ciudadanos y un largo etcétera, de situaciones que en nada ayudan a la gobernabilidad. Aunado a la crisis económica que los gurús del gobierno insisten en esconder. 110 mil empleos formales esfumados que dejaron de cotizar al IGSS, cientos de miles de empleos que dependen del turismo que no retornará a nuestro país cuando somos de los últimos con “ley seca” a las 9 p.m., asaltos en carreteras, hoteles cerrados y centros turísticos presa de la extorsión, incluso municipal. Y ahora el carcelero mayor nos “premiará” con una hora menos de ley seca si nos vacunamos. ¿Desde cuándo respetar los derechos constitucionales se convirtió en una dádiva?

Recordemos que esa inconstitucional “ley seca” fue implantada por Álvaro Arzú desde 1998 por motivos puramente personales. Su muy religiosa esposa no quería que sus adorados hijitos estuvieran en la calle por la madrugada, ni más ni menos que motivación interna para violar los derechos ciudadanos. Y ahora esa ley se usa como arma de extorsión en contra de los empresarios de la hostelería, extorsionando restaurantes, bares e incluso hoteles a partir de las 9:01 todas las noches. ¡urge derogar esa ley, no solo ampliar el horario!

Fotografías de Esbin García

El retraso de más de dos años en la elección de cortes de justicia: ¿Qué mensaje envía? Un país donde la ley de la selva manda, donde el más fuerte se impone. ¿Qué tipo de inversión extranjera vendrá a un país sin ley? La tan cacareada “certeza jurídica” que el sector privado canta todos los días al mismo tiempo que apoyan a gobiernos represivos como el del Nicaragua, que ahora que encarcelaron a los líderes empresariales de ese país, ¡ahora sí levantan la voz! Ya muy tarde, les encantaba el modelo político del dictador dinosaurio, pero ahora que el mismo dinosaurio les mordió la cola, ahora sí chillan, pero muy tarde, ya el dinosaurio les metió los dientes…

¿Ya pusieron sus barbas a remojar los empresarios de Guate?

Recordemos el célebre cuento de Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Al final de cuentas nada que celebrar. La población preocupada por sobrevivir y los políticos preocupados porque no los persigan. Los ojos de cada grupo viendo en direcciones opuestas. Ya nadie ve como salida las elecciones del 2023, ya que se habla de que las mismas están siendo amañadas desde ya con ninguna posibilidad de cambio para las mayorías. Desearíamos una salida como la de Chile, pacífica y civilizada, con una reforma constitucional que está siendo realizada por verdaderos representantes del pueblo. Pero no. Ojalá y el futuro nos permita al menos tener una salida como el Perú, donde grupos radicales se hicieron del poder pacíficamente y respetando el sistema, sin embargo, cada día se ve más como Venezuela o Nicaragua, donde los grupos criminales enquistados en el poder cada día aprietan más el yugo a la población. Me recuerda el caso del puerto de Mariel en Cuba, cuando la presión fue tanta que Castro prefirió dejar salir a los inconformes antes de enfrentar una reforma. Lo mismo sucede en Guatemala, sin la migración las cabezas ya estarían rodando.