A muchos nos han sorprendido las declaraciones del presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades (Anam) José Francisco Mejía Flores, representante de la municipalidad de El Jícaro, departamento de El Progreso.

El alcalde de El Jícaro y presidente de la Anam, José Francisco Mejía Flores

Tanta lambisconería atrae la atención por la forma en que se dirigió recientemente a los asociados agregando una serie de elogios hacia el presidente Giammattei y su comitiva encabezada por el supuesto presidenciable del partido de gobierno Vamos y, por supuesto, no podía faltar Miguelito, que anda en plena campaña anticipada para pescar una curul y así ganar la inmunidad que tanto necesita para salvarse de futuras persecuciones penales por casos de corrupción en los que podría estar involucrado.

Mejía Flores, en su oda al “jefe de jefes” incluso se atrevió a mencionar que las ayudas y fondos adicionales que han recibido del gobierno han sido para todos en general, sin que priven los intereses políticos ni colores partidarios. Las afirmaciones son totalmente falsas, pues muchos candidatos a alcalde que buscan su reelección están siendo coaccionados para que corran con el partido oficial, de lo contrario serán castigados.

Quienes no han aceptado avalar las pretensiones de Giammattei para lograr que su partido repita, están siendo presionados de diferentes formas. La primera es negarles la ayuda económica y los regalos que reparte el MIDES, a las personas que no quieren afiliarse al partido Vamos. Hay una grabación que circula en donde una promotora que reparte ayuda alimentaria en una municipalidad presiona a una beneficiaria para que se afilie a cambio de recibir la bolsa de alimentos. Algunos partidos afines a la alianza oficialista han sido beneficiados a cambio de aprobar el presupuesto abultado que pretenden usar como botín de campaña.

En municipios de la Costa Sur, han frenado proyectos de infraestructura como hospitales, carreteras, puentes y pasos a desnivel porque algún alcalde se negó a correr por el partido oficial. De esto también existe evidencia ya que los mismos alcaldes lo manifestaron en conferencia de prensa y es vox populi entre la población perjudicada.

Las amenazas se están haciendo realidad. Varios proyectos de gran importancia, que se tenían programados para este año, ya no se realizarán. Las presiones para que Miguelito y el “Jefe de jefes” se salgan con la suya, causan serios daños a la población que no se involucra en política, pero padece las consecuencias.

Es indudable que la Anam dirigida por Mejía Flores, alcalde de una pequeña municipalidad de El Progreso, uno de los departamentos en donde se ha asentado el narcotráfico últimamente, actúa como un operador político de Giammattei y compañía.

Desde el inicio, el gobierno se apresuró para tomar por asalto las municipalidades porque el Ejecutivo no era suficiente para el nivel de saqueo que pensaban montar. Es interesante notar cómo el deterioro de las instituciones cooptadas por el Ejecutivo tiene como ingrediente común a gente sin principios ni valores. A la cabeza de cada institución han puesto a personas indignas, con una enorme ambición de poder y dinero, a quienes nos les importa que el país se termine de hundir. Estos personajes que venden su alma por unas monedas o se arrodillan frente a jefes de barro, causan vergüenza y no deberían representarnos.

El gobierno está siendo cuestionado por la mayoría de ciudadanos, adicionalmente, organismos internacionales están tomando nota y enviando mensajes para que se frenen los desmanes en materia de Derechos Humanos, Medio Ambiente, Estado de Derecho y, principalmente, se tomen medidas para frenar la corrupción, tarea menos que imposible en tanto permanezca como Fiscal del Ministerio Público una persona que pertenece al clan que protege los delitos de gobernante y su Corte de lambiscones criminales.