El gremio fafero que se dio cita en la conferencia de prensa conjunta entre la vicepresidenta del Imperio Yanqui, Kamala Harris, y el orgulloso presidente del estado número 51 de los Estados Unidos, Alejandro Giammanetti (alias Lord Ivermectina), hizo pasar un mal momento al pobre Giamma… Tanto que, como suele pasarle, peló cables y se puso a la defensiva.

 

Una periodista del medio Associated Press se dirigió a Kamala tirándole el muerto al pobre Lord Ivermectina, diciendo que «dados los antecedentes del presidente Giammattei [Giammanetti], sus críticas, sus objeciones y su resistencia ante las reformas anticorrupción en la región, ¿él se ha comprometido con usted y ha dicho que tratará de no interferir en las iniciativas anticorrupción en la zona y qué le hace creer que usted puede confiar en él como socio en ese tema?».

Kamala respondió que ya ha puteado personalmente a Giammanetti haciéndole ver, como si se tratara de un niño malcriado y estúpido, que la corrupción no es conveniente para una democracia: «El Presidente Giammattei y yo hablamos sobre este tema (…) vamos a luchar por la democracia, especialmente en un mundo en donde las democracias se encuentran atacadas».

 

La periodistía antes referida volvió a picar el hormiguero, preguntando al indefenso Giamma qué carambas responde a quienes lo critican y «dicen que usted es parte del problema de la corrupción en su país y que no toma la lucha contra la corrupción en serio»; Empero masinembargamente, Giammanetti fingió demencia, ante lo que otro fafero solidario, más cabrón que bonito, reiteró el pendiente: «Mi compañera preguntó lo que usted dice a los críticos que piensan que usted es una parte del problema de la corrupción en esta región, ¿qué piensa usted?».

Ya sin escapatoria, Lord Ivermectina tuvo que responder, con ardor: 

Las redes sociales más que información llevan desinformación. Yo le devuelvo la pregunta a usted, ¿en cuántos casos de corrupción he sido señalado? yo le puedo dar la respuesta, cero. (…) Nosotros estamos en una franca lucha contra la corrupción, entendiéndose como un acto que es multidimensional. La corrupción no solo es de los políticos, también pasa por personas que obtienen dinero del extranjero para venir a hacer cosos aquí y no se sabe ni siquiera quién se los mandó y para qué lo están utilizando. (…) La corrupción es también en aquellas personas, cuando los para un policía y ofrecen una mordida.

Fotografía de Esteban Biba

 

Giammanetti ya agarró la maña de echarle el muerto a todo mundo, menos a sus acciones. Olvida que gana 57 salarios mínimos mensuales para que haga un trabajo digno en la presidencia. Lamentablemente sucede todo lo contrario.

 

Sobre la independencia de poderes (tan frágil en esta coyuntura del reinado del Pacto de Corruptos), Giammanetti se refirió a la Fiscalía Especial Contra la Impunidad, (FECI): «con respecto a la Fiscalía, en este país existe independencia judicial, y ahí nosotros no nos hemos metido, en cómo maneje el MP la Fiscal General, es un problema de la Fiscal General».

 

Giamma olvida que recientemente en una entrevista con la agencia internacional Reuters dijo de Juan Francisco Sandoval (jefe de la Feci) que su ideología ha politizado la lucha contra la corrupción en el país y también expresó su opinión a favor de la elección de Néster Vásquez a la Corte de Constitucionalidad. O sea, mostrándose abiertamente plegado a los designios malévolos del Pacto de Corruptos. 

 

Para Giammanetti, quien identifica a Sandoval como una persona de izquierda, su ideología política es algo cercano a lo criminal: «hay casos suficientes que demuestran que la justicia se administra selectivamente y se politiza».

Lejos de responder a los continuos cuestionamientos de la prensa, nuestro timorato presidente decidió hacer el mate, desviar los temas contestando apresuradamente, y rajar del lugar lo más rápido posible. Una vergüenza, como siempre.