Lo que más sorprende de la venida de Kamala en la faz guatepiorteca, es la pavorosa genuflexión de nuestros compatriotas hacia la vicepresidenta del imperio, inclusive de la prensa… Uno tiene que meterse a leer el New York Times u otros medios internacionales, para conocer mejor las aterradoras declaraciones de la vicepresidenta.  Y es que esta pizarnik dijo que su venida era con el propósito de “desalentar” a los mojarras para que no quisieran cruzar la frontera, y que si de todas maneras lo hacían, de plano les tocaría retacharse a la fuerza: «EEUU seguirá reforzando las leyes y la seguridad en la frontera. Y creo que si vienen a nuestra frontera, serán devueltos. Desalentemos a nuestros amigos y familiares de embarcarse de un viaje extremadamente peligroso».

Tales barrabasadas suscitaron diversas críticas, entre estas la de la congresista demócrata progresista Alexandria Ocasio-Cortez, quien en un sencillo tuit dio una lección de la triste historia que incluso algunos personajes de la izquierda guatemalteca han decidido olvidar convenientemente en esta coyuntura: «Esto es decepcionante. En primer lugar, solicitar asilo en cualquier frontera de EEUU es un método de llegada 100% legal. En segundo lugar, EEUU pasó décadas contribuyendo al cambio de régimen y a la desestabilización en América Latina. No podemos ayudar a incendiar la casa de alguien y luego culparlo por huir».

Kamala aduce que todo el problema migratorio, o buena parte de este, se debe al problema de la corrupción en estas repúblicas bananeras hechas desgracia. Entonces entre los planes del imperio está implementar “fuerzas de tarea” anticorrupción. Así que hay una disonancia entre el diagnóstico de Kamala sobre el triángulo norte, y el presidente de esta república bananera, quien afirma todo el tiempo que no existe corrupción aquí…

Fotografía de Esteban Biba