Parece que en Honduras hay luz al final del túnel de la impunidad. Hoy un tribunal de la república catracha determinó que Roberto Castillo Mejía es responsable del asesinato de Berta Cáceres, activista ambiental quien se oponía férreamente a un megaproyecto en Agua Zarca.

Castillo Mejía trabajaba como presidente ejecutivo de la compañía hidroeléctrica Desarrollos Energéticos S.A (Desa) y fue gracias a las evidencias recogidas en su teléfono móvil y los de sus colaboradores que fue declarado culpable de forma unánime por el Tribunal de Sentencia por el asesinato de Cáceres, un crimen ocurrido en marzo de 2016 y por el que siete personas ya fueron condenadas en 2019.

Roberto Castillo Mejía fue hallado culpable del asesinato de Berta Cáceres, activista de derechos humanos, ocurridoen Honduras en 2016.

Bertha Zúñiga (una de las hijas de Cáceres) dijo sobre la sentencia: “es una victoria de los pueblos del mundo que han acompañado este proceso, de la comunidad solidaria y de los derechos humanos”.

También se manifestó el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), organización a la que pertenecía Cáceres, celebrando la noticia del histórico fallo: “Esta es una victoria popular del pueblo hondureño. Significa que las estructuras de poder criminal no lograron corromper el sistema de justicia”.

La sentencia contra Castillo Mejía se leerá el próximo mes. Ahora también quedan puntos suspensivos en esta historia, a ver si el brazo de la justicia catracha alcanza a los autores intelectuales y reciben la enhebrada que les corresponde.